Cómo matar la política.

Ulrik Rasmussen en Copenhague, Ragnar Olsen en Oslo, Frida Müller en Berlín, o cualquier otro u otra ciudadana de un país nórdico, frío, blanco, con poblaciones pequeñas y costumbres y culturas de siglos, seguramente viven la incertidumbre de estos tiempos con su propia visión del mundo, de la época, de sus estilos de vida.

.(marcelo cosin – Diario Digital)

Sin dudas no es lo mismo ser un ciudadano de Burundi (uno de los países africanos más pobre del mundo) olvidado en los mapas y en las conciencias del resto de los humanos que ser un finlandés, con una casa de dos plantas en uno de los bosques más hermosos cercanos a la capital de Helsinki.

La desigualdad es el paradigma que atraviesa el siglo XXI en un mundo carcomido por las epidemias, las guerras, los desastres naturales y – nuestro tema de hoy – la muerte de la política. Una muerte tantas veces anunciada que por reiterada ya nadie cree del todo ni le presta atención.

Un debate aburrido, idiota y pernicioso.

Ayer, 20 de octubre de 2021, a través de un canal de cable, perteneciente al oligopolio de comunicación Grupo Clarín, TN, Todo Noticias, se llevó a cabo un debate programado entre los que encabezan las listas a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires para las elecciones programadas para el 14 de noviembre de 2021. (https://www.youtube.com/watch?v=-l0pjE-UEK8)

  1. Fue seguido por 500 mil personas sobre un total de 30 millones de empadronados. Apenas un 2% del electorado y la gran mayoría votantes de la alianza macrista-radical-etc. Tal es así, que en los resultados de la votación de los telespectadores el ganador con el 51% fue Espert. Un resultado esperado.
  2. Los tiempos asignados por la producción del programa solo alcanzan para que los candidatos y candidatas muestren apenas un mínimo porcentaje de rencor, odio y competencia personal.
  3. Pese a la gran diferencia de posturas ideológicas todos y todas parecen proponer lo mismo: seguridad, trabajo y felicidad. Ninguno puede ni tiene tiempo para contar como hacerlo y mucho menos exponer con claridad las herramientas a utilizar en el Congreso Nacional y sobre todo sin contar con mayorías propias que permitan cumplir con las promesas de campaña

En síntesis el debate es una muestra de incultura política y de pobreza intelectual. El debate demuestra que los actos eleccionarios se parecen cada vez más a una disputa de “marcas” en pos de alcanzar una mayor participación de mercado.

¿Por qué el debate no sirve?

La política en la era tecnológica.

Si algo está en crisis en el mundo – a mi gusto y experiencia – es el estado de desigualdad. ¿Cómo es posible pensar en un mundo en el cual las necesidades básicas del ser humano están insatisfechas? Casi 8 mil millones de personas y la mitad en estado de necesidad. Mil millones de chicos y chicas mueren de hambre mientras diez supermillonarios acumulan fortunas que superan los productos brutos internos (PBI) de países pobres. El 80% de la población del continente africano está en guerra civil. Las muchedumbres que huyen de sus tierras perseguidas por el hambre, la guerra y las epidemias mueren en el agua intentando alcanzar una tierra en la que puedan encontrar trabajo y comida. En la Argentina se debaten minucias como “amenazas” por tweet que son burdas operaciones políticas y los cables de noticias pierden horas mostrando como miles de infelices (en el verdadero sentido del término) hacen 12 horas de cola para conseguir entradas para un partido de fútbol.

En la era tecnológica el poder en manos de muy pocos consiguió algunas cosas casi irreparables:

  1. Idiotizar a la sociedad a través del consumismo como sustento de la felicidad.
  2. Despolitizar. Hacer que la política quede en manos de los que más tienen y que las grandes mayorías no accedan a construir ni a manejar su propio destino.
  3. A generar una verdadera dictadura de la información manejando a su criterio los deseos y voluntades de la sociedad.

¿Está todo perdido?

No creo que esté todo perdido. Los superpoderosos no cuentan con el poder de rebelión de los seres humano. Para ellos todo está en el día a día. Momentáneamente se conforman con vivir a costa de esas medianas porciones que quedan de seres que colaboran para que ellos manden. Eso que se da llamar clase media. Eso que se da en llamar American Life Style o Estilo de Vida Norteamericano. Cada vez más la pelea brutal de unos contra otros por robarse va aniquilando el convivir colectivo. Cada vez más hay menos comunidad. Pero eso es recuperable. Vivimos en la era del individualismo. Esa es la teoría que los que mandan consiguieron imponer. Matar al otro. El futuro no existe. Hay puro presente. Hay pura incertidumbre. La pandemia agudizó la división, la grieta, la pelea. Posiblemente una nueva camada de dirigentes que aún no aparecen pueda iniciar una era de concientización de la comunidad organizada e igualitaria. Obviamente no es la democracia que conocemos. Es otra cosa. Es lo que debemos encontrar y no sabemos cómo. Pero al menos planteamos la necesidad de encontrarlo.

Buen día para todos y todas.

La conversación en ausencia.

(Pensar, atar cabos, asociar, todo en silencio)

Hace un par de días que estoy en Pinamar.

Solo. Porque a eso vine: a estar solo.

Tener todo el tiempo la posibilidad de abrir la boca sólo para tomar un vino o mojar un pan en un huevo frito, permite lo que el título de esta nota propone: la conversación en ausencia.

Las escenas de muerte para un casi octogenario son parte de los lugares comunes. ¿quién no?

Pero en un mundo en el que se habla de muerte en todos los escenarios posibles cambia el paradigma de la ilusión permanente, el futuro, el deseo, la vida.

La idea de “fin” es diferente para los distintos sectores etarios. La muerte es un significante sin significado para la niñez, un fantasma para los adolescentes fácilmente eludible, una idea inevitable para la adultez y una fatalidad ineludible para la vejez.

Con más facilidad los creyentes, los partidarios de la fe, en fin, los que se aferran a una religión con la esperanza de una vida después de la vida. Para muchos esa residencia tiene territorialidad en el cielo, un lugar llamado paraíso o en el sótano de la Tierra: el Infierno.

En el tránsito de esta reflexión aparece la vida cotidiana.

La política como práctica de poder. La construcción de una vida cotidiana basada en el consumo que generalmente resulta insuficiente. En algunos estratos de sociedades hundidas en el desamparo la desesperación es comer y adaptarse a una vida urbana que muestra de mil maneras diferentes que “la zanahoria que cuelga del palo atado a la frente” nunca se alcanza por más que se corra detrás de ella.

Tengo que reconocer que cada vez más me desconcierta y abruma la DESIGUALDAD. Y lo que me desconcierta es la naturalidad con la cual esa misma sociedad la acepta.

Casi seguro que la agenda individual de cada uno y una difiere en base a segmentaciones múltiples. Para un octogenario es posible que el despegue de cada día comience al levantarse y finalice al apagar la luz de la lámpara que está en la mesita de luz.

Lo más difícil para un viejo – por lo menos para mí – es aceptar que la historia está por terminar. Pero resulta inevitable saber que la muerte existe y es para siempre. A veces envidio a los que tienen fe y creen que existe otra vida después de la vida.

Para los judíos la espera del juicio final es larga y debe resultar interminable. Ese temor a rendir cuentas es apaciguado por la norma por la cual dios perdona hasta el peor de los crímenes. No hay pecado original. Dios es terrible – como la venganza de Dolina – y somete a los paisanos a duras pruebas para ganarse el perdón. Pero por algo existe el día del perdón y con un mínimo sacrificio de ayuno se pagan desde crímenes, estafas e infidelidades.

Los cristianos la llevan más económica. La culpa, digo. A veces una confesión a tiempo se paga con “padres nuestros” y un poco de promesas de no repetir las “malas acciones”.

Fuera de la política y la religión otra cosa que nos ocupa bastante tiempo son las series de Netflix, Mubi y Amazon. A los pibes, la música, algunas redes sociales, la marihuana o alguna pastilla más dura. Ah…y la cerveza. No crean que es una crítica. Muy por el contrario, es una forma de envidia, aunque no creo que sea de la sana.

Otro tema muy evitado por los viejos es el sexo. (y por las viejas). El sexo ocupaba gran parte de mi vida diurna e inclusive de la onírica. Como dicen los libros de texto la libido no se extingue aunque lo que se pierde es la rigidez. De todas maneras debo confesar que existen diversas vías de acceder a una vida sexual en la vejez. A veces depende de la paciencia, otras veces de una adecuada medicación. Pero lo que más juega sin duda en contra es la memoria. Eso que fue y ya no volverá a ser.

Llegar a los ochenta y tener la mente en condiciones aceptables (sin entrar en detalles) juega en contra o al menos no favorece la posibilidad de entrar en “modo paz”. Por ejemplo, en mi caso, escribir y leer me generan unas vitaminas naturales auspiciosas, aunque reconozco que no son suficientes para eliminar un estado de “ira en suspenso”, de estado de “cabronaje geriátrico”.

No se si a algunos de ustedes les pasa, pero a mí, determinadas cosas que veo en la calle me producen un estallido de odio visceral. No soporto ver gente sin barbijo y peor aún una gran cantidad de hombres y mujeres de cualquier edad que lo llevan puesto debajo de la nariz, justo, sin tapar ese órgano que sobresale de nuestras caras y que es el que justamente contagia.

Como lo escribo a menudo, intento no pasar en estas notas de las 1000 palabras porque tengo estudiado que ese es el límite de lectura en Facebook. Cuantas más palabras más baja el promedio de la edad del lector o lectora.

Tengo la ilusión de recibir comentarios. ¿A ustedes que les pasa con esas conversaciones en ausencia? Digo, esos pensamientos o reflexiones que no se comparten y que uno cree que le pasa solamente a uno. O a una.

Salute a todos y todas y todes.

Navegar por Facebook

(Un tour turístico por un espacio casi infinito del ciber espacio)

Treinta y seis millones de personas en la Argentina (de un total de 44 millones) todos los días, de una u otra manera participan de las redes sociales. Cada argentino/a tiene 1.3 celulares “per cápita”. Y el 90% de los mayores de 16 años, poco, mucho o algo, cada tanto ingresa a Facebook para escribir, contestar, dar un me gusta, leer o subir un video. Todos estos datos surgen de un estudio de la compañía Branch (https://branch.com.co/marketing-digital/estadisticas-de-la-situacion-digital-de-argentina-en-el-2020-2021/)

Un tour de un día por Facebook.

El promedio de permanencia en Facebook de un usuario/a es de 38 minutos por día, dependiendo del día de la semana. Ese lapso se fragmenta en distintos segmentos horarios. Una gran mayoría limita su participación a leer o mirar, otros a apoyar algunos comentarios con “me gusta o me encanta” aunque ahora hay otras posibilidades como “me hace pensar, me enoja, me divierte o me entristece”

En un día común, sin estridencias noticiosas, en Facebook se publican, en el mundo, cada 60 segundos, 510,000 comentarios, se actualizan 293,000 estados, se dan 4,000 millones de likes y se suben 136,000 fotos. (https://kinsta.com/es/blog/estadisticas-facebook/)

Hasta hace pocos años (¿diez años?), las mediciones de audiencias se calculaban en base a modelos llamados readership (cantidad de lectores por ejemplar), el cuestionado ratingo cuántas personas por televisor encendido están viendo un programa determinado o el más reciente “minuto a minuto”, un sistema por el cual es posible saber al instante si los que están viendo suman más, o se mantiene o bajan su permanencia frente a la pantalla. Por ese sistema es que podemos ver como el conductor o la conductora alargan una nota o sin explicaciones la cortan.

Todo es pasado.

En la primer década del siglo casi nadie conocía la palabra algoritmo salvo los contados especialistas en cibernética.

El Oxford Languajes define el algoritmo como:

“Conjunto ordenado de operaciones sistemáticas que permite hacer un cálculo y hallar la solución de un tipo de problemas.”

El algoritmo de Facebook se llama Edgerank y es el modelo matemático que controla nada más y nada menos cuales son los mensajes de todo tipo que a vos más te convienen ver o leer de acuerdo con tus gustos, tu personalidad, tu actividad en la red más popular del mundo. (https://metricool.com/es/que-es-edgerank-o-como-funciona-el-algoritmo-de-facebook/)

El lenguaje en Facebook

José Pablo Feinmann no soporta Facebook, si bien a veces promociona en esa red sus cursos, seminarios y talleres. “No puedo tolerar leer los comentarios de Facebook porque la ortografía es atroz”, dijo en uno de sus cursos sobre historia y política en febrero de 2020 muy poco antes que comenzara lo peor de la pandemia.

Este ejemplo del suscriptor de Facebook comentando una nota de InfoBae acerca de la muerte de la esposa de un militar ejecutado por un grupo guerrillero es apenas una muestra de los miles de errores de ortografía que pueden encontrase en la plataforma más popular del mundo. Los errores más comunes son la falta de tildes, signos de puntuación y las eses, las zetas, las haches y la confusión entre la b labial y la llamada v corta.

Los grupos.

Cada miembro de Facebook es el inquilino (por llamarlo de alguna manera) de un MURO. En el muro que uno o una tiene en Facebook puede publicar comentarios de todo tipo, salvo las excepciones que la plataforma impone en salvaguardia de determinadas posiciones éticas que se establecen de una manera muy general y a veces difícil de interpretar.

Pero, además de participar en Facebook desde el propio muro un miembro o “miembra” puede optar por participar de un grupo al que se une, generalmente, por compartir temas, ideas políticas o aficiones particulares.

En los grupos podemos encontrar particularidades singulares que nos permiten acceder – si somos aceptados – a información, datos o, sobre todo, formar parte de un conjunto de personas con las que podemos afianzar las relaciones personales o virtuales. Lo interesante de algunos de estos grupos son su singularidad

Por ejemplo, podemos formar parte de grupos voluminosos con miles de participantes.

Partidos políticos y movimientos sociales quisieran tener la aceptación de un grupo líder en Facebook. Se trata de RECETAS DE COCINA FÁCILES, RÁPIDAS Y RICAS con más de 3.500.000 integrantes. (https://www.facebook.com/groups/873786709468565/?ref=group_header)

No es Tinder (el sitio de citas mundial más importante en el género), sin embargo en Facebook no escasean los grupos segmentados para “conocer gente”. En algunos de esos grupos, por ejemplo AMIGOS SEPARADOS VIUDOS SOLTERONES DIVORCIADOS, aparecen mensajes de los más variados y a veces no se termina de entender las intenciones:

La super segmentación de comunidades en Facebook tiene un buen ejemplo en Grupo de Cristianos Lgtbiq Argentina Grupo privado 1,3 mil miembros (https://www.facebook.com/groups/508886099460462)

Lo que más abunda y crece en Facebook son los grupos de compraventa.  La pandemia no es ajena al fenómeno. Estos grupos crecieron al ritmo del consumo en las plataformas que obtuvieron ganancias que duplican y a veces triplican su monto. Por supuesto estamos escribiendo acerca de Amazon y Mercado Libre. Pero estos pequeños sitios no se quedan atrás, por supuesto, en su debida dimensión.

Facebook supo interpretar a tiempo la dimensión comercial de la desgracia planetaria con MARKETPLACE (https://www.facebook.com/marketplace?ref=search_bookmark) Miles de anuncios promueven desde celulares usados a antigüedades valuadas en dólares, autos usados, nuevos, de colección, hasta mascotas de raza o gatitos encontrados en la calle buscando adoptantes sensibles.

Famosos, imagen y ventas.

Hay una generación que creció bajo la influencia y la presencia de las redes sociales y especialmente de Facebook. Más allá de la universalidad o la globalización de las marcas comerciales, sociales y políticas , millones de jóvenes nacidos entre la última década del siglo XX (Siglo Veinte se aclara para aquellos que nunca tuvieron acceso a los números romanos) no pueden entender como sus padres o abuelos vivieron en una época en la que no existían los celulares, Facebook o no se emborrachaban con una bebida tan inofensiva como la cerveza. Mi bisnieta (Ernestina) que cumple 18 meses en agosto y nació al mismo tiempo que en la Argentina se conocía la pandemia, se asusta de las personas sin barbijo y saluda con el puñito. Algunos pibes menores de diez años vieron llorar a sus padres la muerte de Diego Armando Maradona a pesar de que nunca lo habían visto jugar y a sus abuelos, que si lo vieron en vivo y en directo. Para ellos Messi es un ídolo un poco viejo pero que aún nos debe un título mundial.

Messi tiene en Facebook una “fan Page”, (https://www.facebook.com/leomessi) una página en la que tiene 102 millones de seguidores ( más del doble de todos los ciudadan@s y residentes en su país de origen, la Argentina). El 17 de junio, a las 11.08, Messi publicó un “post” en su página, promoviendo un reloj con su marca Jacob&co, que hasta el día posterior a las 4.04 PM había conseguido 1.032.617 “likes” o “me gusta” (y seguía sumando). Ese mismo “post” acumulaba más de 53000 comentarios en por lo menos 10 diferentes idiomas. Alguno de esos comentarios pedía saber el precio del reloj y dónde lo podían comprar. Específicamente, uno de esos comentarios, provenía de Dubái.

Cristina Fernández de Kirchner también tiene su página en Facebook. Cuenta con 2.577.266 personas que “les gusta” esta fan page, incluidos 2.627 que son amigos míos, reales o virtuales. Cristina se presenta en la página de Facebook como “Militante peronista. Vicepresidenta de la República Argentina. 2 veces Presidenta mandato cumplido.”

Política, políticos, políticas y militantes.

La política no es en Facebook el tema principal que ocupa a sus millones de activistas. En ese aspecto Twitter lo supera ampliamente. Y en otro aspecto, el etario, también Facebook pierde en los últimos años con su otra compañía asociada: Instagram. Está plataforma le quitó a Facebook un importante número de jóvenes menores de treinta años.

Si tu interés es la política, Facebook lo sabrá gracias a sus sistemas de detección y hará lo posible para satisfacer tus expectativas.

Todos los partidos políticos y movimientos sociales, así como agrupaciones secundarias tienen sus muros, grupos y páginas en Facebook.

El Partido Justicialista tiene una página oficial y agrupa casi 130 mil miembros y 140 mil seguidores. Hay una diferencia entre los primeros y los segundos. Ser miembro significa que la pagina te gusta. Si la seguís es simplemente que te interesa.

El radicalismo supera por poco al Partido Justicialista: 160 mil “gustadores “ y otro tanto de seguidores.

En términos individuales, el presidente de la UCR, el mendocino Cornejo no llega a los 80 mil seguidores, bastante menos que los 2.800.000 de Cristina Fernández.

Martín Loustau lo supera a Cornejo ampliamente con 253000 fieles gustadores y el mismo número de seguidores.

Parece ser que para las redes sociales, y especialmente para Facebook la aceptación de los líderes políticos depende más de la imagen social que de la imagen política, o al menos, se produce una mezcla con propios ingredientes para obtener mayor aceptación.

Mauricio Macri lidera en Facebook a todos los líderes políticos. Casi ocho millones de fans. La misma cantidad de votos recibidos con los cuales perdió en primera vuelta la elección presidencial. No cabe duda que este liderazgo se debe a que el PRO, y especialmente su especialista en Redes Sociales, Marcos Peña y su equipo de militantes rentados con experiencia en la materia, saben hacer estas cosas. La contra partida es el peronismo, el justicialismo o kirchnerismo que, según parece, no tienen tradición al respecto.

La página de Facebook del animador de televisión, dirigente de fútbol y amenazante permanente de candidato a algo en la política, Marcelo Tinelli tiene más de 10 millones de fans. En su página no promueve sus programas, ni sus negocios sino muestra su sensibilidad social. Lo último que subió fue un video de un señor de más de 80 años que baila en la calle Florida frente a una banda de músicos que tratan de ganarse un mango en plena pandemia. (https://fb.watch/6cJE43AydL/)

Pese a esta competencia de seguidores, famas y estrategias para ganar adeptos lo más interesante de Facebook es la participación de los miembros “de a pie” del formato de red social.

Muchas veces se trata de demostrar que Facebook en materia de temas de actualidad es una sustitución de las viejas tertulias de cafés, bares y bodegones. También se tiende a dibujar una tertulia a la manera de las sobremesas familiares en las que a veces se terminaba a las piñas entre hermanos, o cuñados o inclusive entre tíos, padres o abuelos.

Algunos ejemplos:

TN noticias, del Grupo Clarín es un habitual participante de Facebook, sobre todo para ponerle picante a temas de actualidad que pueden afectar la imagen del gobierno nacional. Este posteo de TN trae aparejado generalmente cientos de comentarios. Estos comentarios que se transcriben a continuación son originales (sic)

José Carlos Salamone

Tenía que ser de juntos por el cambio el intendente para cometer semejante error, los lntendentes de cada partido son los responsables

Ana María Sollosqui

José Carlos Salamone queeeeee???? a ver, quien es el responsable del reparto de vacunas??? quien es el gobierno responsable de la adquisicion de vacunas? de llevar adelante las negociaciones con los distintos laboratorios? a ver militate esa!!!

Silvia Noemí Verzoletto

José Carlos Salamone kaka

Norma Emilia Resipa

José Carlos Salamone. Responsable los qué deben entregar las vacunas y le avisan una noche antes??????

Stella Maris Rossi

Lo que pasa que se vacunan ellos por eso no están las dosis!!!

Elisabet Con S

Un desastre!!!!!! El enano esta haciendo politica nada mas…Hace anuncios q despues no cumplen…no tienen control ni d la vacunas ni d los testeos… D terror!!!!!!!!!

Vilma Edith Ortiz

El gobierno deberia dejar de comprar esa vacuna hasta que no cumplan con la entrega de la segunda dosis para tdas las personas que la estan esperando

Fan destacado

Ana R Gonzalez

Un desastre. Una falta de respeto. Y de empatía. Es igual mi situación

Wanda Cortes

Me paso lo mismo con mi tía abuela con obesidad y discapacitada…3 veces la hicieron ir!!!! No una..tres!!! Y no me toman la denuncia mi queja…una vergüenza

Francisco Moresco

Es por qué se las afanan ni más ni menos… La comporonga y la gran pu…. t

Stella Maris Rossi

A mí papá de 90 años le pasó lo mínimo, después de reclamar con énfasis!!!ja nos mandaron a otro lado!!!(Berazategui)

¿Facebook es una droga? ¿Genera adicción?

Las redes sociales son difíciles de analizar con un criterio racional, simplemente, porque no tienen historia, apenas presente.

Para los sociólogos y antropólogos y posiblemente otros profesionales de la ciencia (¿matemáticos, físicos, cibernéticos? las redes sociales serán en el futuro próximo una materia de profundo análisis social.

Por ahora, más que diagnósticos, es necesario al menos dejar testimonios de su realidad cotidiana.

¿Nos estamos volviendo tod@s loc@s?

Elisa Avelina Carrió, nacida en el Chaco, es una exponente de la locura en la Argentina.

Resumen: Quince meses de pandemia en la Argentina. Incertidumbre.  Un gobierno que asume y en noventa días tiene que repensar todo de nuevo. Una bisagra en la historia. La negación, la histeria, la psicosis social. El consumo, la felicidad, la salud, el dinero, la enfermedad y la muerte.

¿Cuándo fue la última vez que viajé en un colectivo? ¿El viaje a Puerto Madryn fue en enero del…2018 o del 2019 o en enero del 2020? ¿Cuándo fue la última vez que tomé un café con Roberto? ¿Y la última vez que le di un abrazo y un beso a los nietos? El tiempo es un vaivén de recuerdos no anotados en ningún cuaderno y por lo tanto da lo mismo si algo pasó hace dos, cinco o diez años.

¿Cómo estás? Una pregunta costumbrista que asalta cualquier llamada al celular o mensaje por whats app. Cientos de respuestas poco ingeniosas que podrían sintetizarse en tres o más respuestas: 1- Bien, cuidándonos. 2- Regular, esperando que esto termine de una vez 3 – Mal, insoportable, inaguantable.

Hay una palabra que resuena, al menos, en un determinado segmento, de un determinado estilo de vida, de una determinada escala de edad: incertidumbre.

Incertidumbre:  incierto, inseguro, peligroso, dudoso, precario, efímero, frágil, inconsistente. Vivir en la incertidumbre es una condición del ser humano y los caminos para atravesarla son pocos: la fe (las religiones), la racionalidad (la lógica, la filosofía, la psicología) y por último la más peligrosa: la negación.

Gobernar contra la corriente.

El 10 de diciembre de 2019 Alberto Fernández y Cristina Fernández asumieron el compromiso de conducir un proceso político, social y económico que nadie podría desearle a su peor enemigo. Simplificando: una deuda de 50 mil millones de dólares con el FMI que fueron despilfarrados, timbeados o fugados. Una Suprema Corte de Justicia adversa. Una justicia federal impúdica y homogénea acostumbrada a perseguir y denigrar. Como si todo esto no fuera suficiente, la pandemia llegó al país para quedarse y azotar especialmente a los más viejos y viejas. El gobierno, pacto de un frente político que se constituyó simplemente para que el macrismo conservador neoliberal no siga devastando a la Argentina, se encontró de golpe con la muerte asechando. No es un gobierno perfecto ni mucho menos. Es un gobierno que restauró, al menos, una conducta mínima: no seguir desigualando. Muchos podrán decir que eso es poco. Pero la verdad, el gobierno del FdeT debe hacer un gran esfuerzo para que no se noten las diferencias. Porque las hay y no son ni pocas no simples. ¿Es un gobierno peronista? No tiene importancia frente a la multiplicidad de problemas que debe afrontar. Otra simplificación: al gobierno se opone el establishment formado por los sectores dominantes: AEA (Clarín-Techint), la SRA, los medios monopólicos, los sectores duros del campó financiero. Es decir, el gobierno que ganó con casi la mitad de los votos emitidos tiene en contra un 5% que domina el dinero, los medios de producción y los medios de comunicación, incluidas las redes sociales. En estas condiciones gobernar es un drama sin final feliz escrito. La oposición económica-mediática apoya juntamente con los intereses de las finanzas mundiales a los políticos y políticas impresentables como Macri, Bullrich, y los residuos que quedaron del radicalismo vuelto un enjambre de derecha.

Una sociedad enferma y peligrosa.

Mientras tanto la sociedad argentina vive un estado de psicosis social.

Nadie lo duda:1- la mitad de los hogares argentinos viven en estado de pobreza y casi de indigencia. 2- 50 familias argentinas acumulan una fortuna igual al préstamo del FMI a Macri para que ganara las elecciones y ayudara a ganar más plata a sus amigos: 47 mil millones de DOLARES 3- El nuevo multimillonario de la Argentina es Marcos Galperín con quienes todos colaboramos para que el muchacho tenga en sus bolsillos U$S 6.000 millones de dólares. 4- Los primeros 10 bancos de la Argentina ganaron en el año de la pandemia 217 mil millones de pesos. 5- Un gerente general de una empresa mediana gana por mes $250.000 y si es una empresa grande puede llegar a ganar $1.000.000 por mes. 6- Un empleado en blanco que trabaja en un comercio de venta al público gana entre 50 y 60 mil pesos. 7- Un pibe que se desloma llevando pedido en bicicleta doce horas por día se lleva a la casa unos mil pesos por día, con suerte. 8- El 75% de los jubilados $22000. Cuando un medio dice que un millón de personas se fueron en sus autos en Semana Santa de vacaciones y que taponaron el peaje de San Borombón, pone en evidencia que unas 300 mil familias, apenas un 2% de las familias argentinas fueron las privilegiadas. Cuando las cámaras muestran como Palermo Hollywood desborda de jóvenes tomando cerveza, nos demuestra que dos mil pibas y pibes rompen los protocolos emborrachándose son apenas los habitantes de una manzana de edificios. Si es cierto que hasta los pobres tienen celular. Si es cierto que Cablevisión tiene 5 millones de usuarios. Entonces ¿Eso significa que la clase media en la Argentina es el 33% de la población? En una época ser clase media implicaba tener un trabajo, alquilar una casa en un barrio no marginal, vestirse bien, ir al cine, darse gustos. Era la época del ascenso social con el peronismo. Era la época en la que ser empleado bancario era sinónimo de ser clase media. O ser empleado de Harrods. Si eras albañil, costurera , metalúrgico o un pequeño comerciante de barrio eras clase media baja. Si eras peón de limpieza, de campo, mucama o hacías changas de pintura o de cortar el pasto de las casas del suburbano, eras clase media baja. Había pocos pobres y casi nada de indigentes. Con Perón se consiguió el aguinaldo, las vacaciones y el ascenso social. Con perón se consiguió progresar, comprarse una casita, tener un auto. Todo cambió con la revolución Libertadora y se volvió una pesadilla con la dictadura de Videla y Martínez de Hoz.

En un poco más de cuarenta años el mundo cambió. Después de la segunda guerra mundial el planeta se dividió en dos. Había un equilibrio. Un tenso equilibrio. La caída del Muro de Berlín hizo que la sociedad mundial creyera que la felicidad era copiar el Estilo de Vida Norteamericano. En eso radicaba la felicidad. “Hot Dog, Appel Pie y Chevrolet”. Eso era la felicidad: para los argentinos vendría a ser Panchos, Chocotorta y Fiat 600. La vida cambió y ser feliz paso a ser no solo tener más sino mostrar más lo que se tiene y si fuera posible “más que el de al lado”.

Hace pocos días escuche a Zaffaroni decir que es una realidad que los pibes chorros roban, afanan y matan, sobre todo, a otros pobres. Aunque a veces no sean tan pobres. Pero un pibe chorro no tiene tecnología para afanar en una casa de Palermo Chico. Robar un celular a alguien que viaja en colectivo es más fácil que robarle un diamante a Mirtha Legrand.

Y encima vino el Covid 19, la pandemia y la muerte.

Ya nos estábamos volviendo locos sin pandemia. Pero encima llegó la pandemia, el contagio, la muerte. Si nos resultaba difícil vivir peleando por conseguir parecernos un poco más a los ricos, tuvimos que acostumbrarnos a un cambio radical de vida. Cuantas veces escuchamos decir “no nos damos cuenta lo felices que éramos antes”. ¿Cómo era antes? ¿Éramos felices? Éramos más libres? No. Seguramente, no. Pero las reglas que nos enseñaron las hicieron ellos y ellos pudieron disciplinarnos porque tienen los medios para hacerlo.

Entonces es pandemia nos volvimos locos. Y lo peor es que esa locura nos hizo reconocer que nos enseñaron algo llamado individualismo. “Eso le va a pasar a otro”. “Los que se mueren son los otros”. “Los que se mueren son los viejos”. “La pandemia es mentira”. “Las vacunas son negocios”.

Estamos frente a un nuevo escenario: la mentira, la falsedad, la mediocridad.

Nos estamos volviendo locos. Locos de remate. Tan locos que no somos capaces de darnos cuenta que lo que asecha es la muerte, la enfermedad, el contagio.

No hay futuro. Todo es relativo. Día a día.

Por eso es necesario una vuelta de tuerca. Es como tratar de sacar el mantel con los platos, la fuente y la comida encima. Todo se va a hacer mierda. Quizás sea una manera de darnos cuenta que todo tiene que empezar de nuevo.

Gemelos

De la serie Relatos de Marcelo Cosin

Hernán y Sergio, gemelos, idénticos,  igual estatura, peso y fisonomía, vivieron y murieron como lo que fueron: gemelos.

Los abuelos por parte de padre, germanos. Por parte de madre, asturianos.

La familia Spilermann vivía en un pueblo perdido de la Patagonia, en la provincia de Santa Cruz, en el departamento Del Deseado, llamado Koluel Kaike.

Hernán y Sergio vistieron las mismas ropas, con los mismos colores y calzaron los mismos zapatos, de cuero marrón, de igual numeración, desde pequeños hasta que ambos, murieron.

La única que los distinguía era, Ana, la madre. El padre de los chicos tuvo pocas oportunidades de probar su capacidad de saber quién era uno y el otro.

Herman Spilermann recorría la Patagonia de este a oeste, desde Trelew a Esquel y de allí hasta Comodoro Rivadavia y ahí, de vuelta a Trelew. Este trayecto lo hacía en un viejo Ford en los años 40 , cuando los gemelos eran adolescentes y cada gira demoraba entre 45 y 60 días.

Don Herman llevaba en sus valijas desde peines, sábanas y lana de tejer, hasta pedidos especiales como cámaras Leica, lentes de aumento y servicios especiales como dentaduras postizas pedidas a medida. También servía de correo privado entre familias alemanas y suizas distribuidas en distintos pueblos pequeños del sur del país.

Los gemelos tenían una tarea que el padre les imponía como condición superlativa: estudiar inglés con la Miss Marguie.

La señorita Marguie era una de los 109 mujeres que vivían en Koluel Kaike. Nacida en Dublin y criada en Londres, llegó a la Patagonia en 1930 con sus abuelos y desde pocos años después, adaptada a las costumbres del viento y el frío muy parecidas a su ciudad natal, comenzó a trabajar como private teacher.

Los gemelos fueron sus alumnos desde antes inclusive de comenzar su educación en el único colegio primario del pueblo, Escuela Perito Moreno, Consejo escolar 1 de la Circunscripción segunda de Puerto Deseado.

Quizás, producto de esa infancia de fríos profundos y largos recorridos a pie, Hernán y Sergio nunca dejaron de usar, durante toda la vida,  gruesas medias de lana, de caña larga. También, era habitual que los dos, en invierno y verano, portaran zapatos con gruesas suelas de goma.

Cuando Ana, la mamá, murió cuando aún no había cumplido los cincuenta y dos años, don Herman decidió encontrarles a los mellizos un hogar sustituto en Buenos Aires para que supervisaran sus estudios secundarios y también se encargó de abrir a nombres de sus hijos sendas cuentas de ahorro para que, una vez mayores de edad, pudieran completar sus estudios en los Estado Unidos.

Herman Spilermann siguió sus rutinas en el sur, pero mudó su domicilio a una pequeña casa con jardín en el centro de la ciudad de Trelew. Al comienzo Herman escribía una carta por mes a sus hijos. Poco tiempo después, dejó de escribirles. Herman conoció en una de sus giras a Zulma, una mapuche que trabajaba en artesanías y con quien decidió unir su vida.

A Hernán y a Sergio no les extrañó la ausencia de su padre y la falta de correspondencia. Ambos mantenían una relación formal. Se saludaban formalmente, en inglés y se despedían, habitualmente estrechando sus diestras.

Ambos consiguieron becas particulares para seguir sus estudios terciarios en los Estados Unidos de Norte América.

Lo que no consiguieron, fue vivir en la misma casa. Uno fue a parar a Chicago, con el frío parecido al de Trelew, y el otro, Hernán, consiguió alojamiento en una casa de familia judía en el centro de Brooklyn , en el estado de Nueva York.

Ambos, escorpianos, de finales de octubre y con una misma parálisis facial, apenas notoria.

Hernán tuvo la habilidad de mentir cuando le asignaron como hogar el de los Finkelstein:

“Si, soy judío…me llamo Hernán Spilermann”. (“Yes, I’m jewish…etc).

A su vez, Sergio, fue más directo y sin necesidad de explicaciones: “Si, soy alemán, de familia alemana”.  Los Moore, irlandeses en fondo y forma, aceptaron complacidos, el origen de su pensionado.

Hernán y Sergio dejaron de escribirles a sus protectores urbanos poco tiempo después que se instalaran en los EEUU y ambos decidieron por distintos motivos, asumir una personalidad y estilo de vida propia de los  norteamericanos.

Tampoco Hernán y Sergio estaban en contacto permanente. Salvo los tradicionales llamados de navidad o año nuevo, los gemelos sabían poco uno del otro.

Quizás por eso y por los genes es que la sorpresa de ambos fue grande cuando al mismo tiempo y con enorme coincidencia, casi veinte años después, los gemelos coincidieron en Buenos Aires, alquilando en el mismo edificio de Plaza San Martín, departamentos gemelos, separados apenas por una pared, sin que ni uno ni otro lo hubieran calculado o programado.

Un día de septiembre, soleado y frío, salieron al mismo tiempo de sus respectivos departamentos de solteros, cerraron las puertas al mismo tiempo, con doble cerrojo y se enfrentaron, vestidos de la misma manera, como si cada uno entendiera por un instante que estaban frente a un espejo.

Pese a la enorme sorpresa,  ninguno de los dos manifestó, justamente eso: sorpresa.

Seguramente contenidos por su parecida o idéntica personalidad, reservada y fría, los hermanos se saludaron extendiendo cada uno su mano derecha.

Hernán asumió la responsabilidad de abrir la boca:

–        Sergio, ¿cómo estás?

–        Bien, Hernán. Muy bien. ¿And you?

–        Fine, brother, very fine.

Los gemelos se disculparon por la falta de tiempo para seguir hablando y quedaron en verse y tomar juntos un trago a las siete de la tarde del miércoles, en el bar de Alvear Hotel, dos días después del encuentro.

Hernán había conseguido un trabajo muy bien remunerado en una agencia internacional de publicidad. Era el ejecutivo de cuentas de General Electric y todos sus compañeros pensaban que Hernán era un norteamericano enviado por la sede central de la compañía. Hablaba, gesticulaba y vestía como un neoyorquino.

Sergio, como no podía ser de otra manera, también había conseguido un trabajo en una agencia internacional de publicidad, pero, en su caso, como director de arte.

Las casualidades o causalidades, valga el lugar común de los términos, no terminaban en tener oficios similares. Sergio y Hernán conservaban las costumbres de los ejecutivos de Chicago y de Nueva York. Sus camisas eran Oxford con cuellos de botones, sus corbatas eran finitas y a rayas oblicuas y sus sacos de tweed hacían juego con los pantalones  de franela gris.

La relación entre ambos no variaba.

El reencuentro había servido para que fijaran como día de encuentro los sábados para jugar al golf en el Campo Municipal, entre los 8 y las 11 de la mañana y luego almorzaban en el restaurante de Pampa y Av Figueroa Alcorta, a las 12.30.

Una noche de un sábado de noviembre, Hernán invitó a Sergio a una salida con su novia y la hermana de ella. Ambas eran mellizas: Nancy y Lory. Nietas de ingleses y padres argentinos, las dos hermanas mellizas entablaron relaciones formales de novios con los dos gemelos Spilermann.

El casamiento simultáneo de ambos hermanos con las dos hermanas se consumó en la iglesia San Nicolas de Bari, de la Avenida Santa Fé y Talcahuano.

Hernán y Sergio, uniformados con sus jaquets combinados de chaqueta negra y pantalones rayados, negros y blancos, y moño negro, esperaron al pie del altar a Nancy y Lory que llegaron acompañados de su padre, Hugo, cada una colgada de cada uno de sus brazos.

Con idéntico vestido de novia y peinados similares, las dos chicas, dejaron el respectivo brazo de su padre y se unieron a sus novios.

Por supuesto, el comentario generalizado de la concurrencia fue cómo era que cada uno de ellos reconocía a su pareja, ya que no sólo Hernán y Sergio eran idénticos, sino que Nancy y Lory se distinguían por un diminuto lunar que una de ellas tenía sobre el labio superior, que por otra parte, la más de las veces tapaba con maquillaje.

El padre Antonio, a cargo de la ceremonia, sin faltarle el sentido de humor, preguntó a los esponsales, a los cuatro, si estaban seguros de sus respectivas parejas.

Hernán y Nancy alquilaron un chalet con techo a dos aguas en Hurlingham y Sergio con su mujer, Lory, lo hicieron en Hurlingham, en una casa “melliza”, pegada a la de sus hermanos y cuñados, de tal manera que el dormitorio de Hernán y Nancy estaba separado por la pared medianera del cuarto aposento de Sergio y Lory. También, ambos baños principales, estaban separados por una pared y compartían caños y servicios, de tal manera que cuando uno usaba un inodoro, el hermano, vecino o cuñada se enteraban por el ruido.

Ninguna de las dos parejas tuvo hijos. Y si bien vivían pegados desde el punto de vista físico, sus relaciones se limitaban a almorzar los cuatro, después del golf, en el Hurlingham Golf Club, a las 13 horas en punto, cada sábado, puntualmente.

Llamaba la atención, pero era así la relación. Cuando Hernán y Sergio se encontraban, se saludaban dándose la mano derecha. A veces se veían, dos veces por día, coincidiendo la hora de salida y llegada de sus respectivas oficinas, y las dos veces se estrechaban las manos derechas.

Las amigas del club de Nancy y Lory se divertían mucho preguntando a ambas “cómo sabían que el que se acostaba en la cama con cada una de ellas era el que correspondía a la libreta matrimonial”.

Nancy, siempre más extrovertida que su hermana melliza Lory, asumía que era imposible saberlo.

“Tienen la misma voz, la misma entonación, las mismas manos, la misma nariz, los mismos ojos y etcétera agregaba entre risas”.

¿Por qué se visten de la misma manera?, preguntó una vez una amiga de ambas.

Tienen hasta los mismos calzoncillos, respondió Lory.

¿Y ustedes, dos, desde cuando se visten, maquillan y actúan de la misma manera?, preguntó otra.

Desde siempre, contestó Nancy. Y Agregó: suponiendo que yo sea Nancy y no Lory…¿verdad Nancy – preguntó Nancy a Lory – aumentando la confusión que tanto divertía y asombraba a los demás.

Un 31 de diciembre el presidente de la agencia de publicidad en la que trabajaba Hernán, anunció formalmente que se unían o fusionaban con la agencia internacional en la que trabajaba Sergio.

El dos de enero, Hernán le propuso a Sergio que viajaran desde Hurlingham hasta el centro de la ciudad en un solo automóvil.

Los dos Spilermann tenían el mismo modelo de auto y de la misma marca: dos Rambler IKA Cross Country.

El arreglo sólo duró una jornada. Hernán manejó hasta el centro pero durante todo el trayecto Sergio sufrió de ataques de pánico sucesivos producto de suponer que iban a chocar y se produciría un accidente fatal. Tal fue el evento que Sergio decidió viajar al centro de la ciudad en su propio Rambler IKA Cross Country.

Por lo tanto, a la misma hora y con el mismo rumbo ambos salían de sus casas mellizas, de sus garajes mellizos, con sus autos mellizos, despidiéndose de sus esposas mellizas, rumbo a un mismo destino: la agencia de publicidad en la que eran además de hermanos, gemelos, compañeros de trabajo.

El 2 de febrero ingresó a la agencia una nueva empleada, Norma González.

Norma era la encargada de coordinar las órdenes de trabajo que emanaban del departamento de Cuentas de la agencia, a cargo de Hernán Spilermann con las del departamento creativo que las ejecutaba, cuyo jefe Creativo era Sergio Spilermann.

Las secretarias de la agencia muy rápidamente pusieron al tanto a Norma de las particularidades de las dos personas que debería “coordinar”. Las bromas y chanzas que se hacían eran comunes y continuas. Sergio decidió dejarse unos ralos bigotes para diferenciarse de su hermano, pero, Hernán hizo lo propio poco tiempo después.

Muchas veces Norma le dejaba una orden de trabajo firmada por Hernán a Sergio y cuando se la entregaba en mano, una secretaria le avisaba que el que la recibía era el mismo que la había ordenado.

Los clientes de la agencia se divertían muchas veces con la broma habitual del cambio de identidades entre ambos mellizos. Pero, en otras circunstancias, algún cliente disconforme con el trabajo creativo protestaba ante Hernán que debía justificar a su hermano, pero sin saber realmente a quién le estaba dirigiendo la queja.

Más allá de las bromas y las confusiones, ambos Spilermann, eran considerados muy buenos empleados, eficientes y cumplidores. El inglés de ambos era casi originario y por ende cuando llegaban ejecutivos de la casa central eran los dos hermanos los indicados para manejar los asuntos internos de la agencia.

La fiesta de fin de año fue muy particular.

Entre copa y copa de champagne, Norma se encontró besando en la boca a uno de los hermanos.

En mitad del encuentro apasionado, Norma, un poco confusa por el alcohol, riendo y dejándose llevar, preguntó…”sos Hernán o Sergio”.

Nunca lo supo.

La relación continuó por mucho tiempo.

Todas las tardes a las 5.30 PM Norma González subía a una Rambler Cross Country verde, pero no sabía si era la camioneta de Hernán o la de Sergio.

Cuando intentó encontrar una diferencia entre ambos, una noche apasionada, mordió con suavidad pero con intención y con succión, el cuello de uno de los dos.

Al día siguiente, muy temprano, fue a la oficina de Hernán y le pidió que le mostrara el cuello. No había señales de ese mordisco. Entendió que la noche anterior había tenido relaciones sexuales con Sergio. Cuando le pidió a este que le mostrara el cuello, su sorpresa fue mayor al comprobar que no tenía señal alguna.

¿Cómo podía ser posible?

“No soy Sergio, soy Hernán”.

Norma González corrió a la oficina de Hernán, pero su secretaria le informó que ese día Hernán no había llegado aún.

“Estuve con él hace apenas un rato, le dijo Norma”.

“Debes haber estado con Sergio”, fue la respuesta.

Por supuesto toda la oficina sabía que Norma González era la amante de los gemelos. De los dos.

Pero los dos negaban la relación. Cada uno, a su vez, decía que seguramente era la amante del otro.

Poco a poco Norma González dejó de tener curiosidad por saber con cuál de los dos gemelos  se acostaba. Daba por hecho que era con los dos. Y también daba por seguro que los dos eran uno solo.

Antes de cumplir los sesenta años, unos días antes, uno de los dos gemelos, nadie sabía bien cuál de los dos, murió de un infarto de miocardio en la agencia, en uno de los pasillos.

Norma González fue la encargada de informar a una de las hermanas mellizas que uno de sus maridos había muerto.

Llamó a Nancy y le dijo que se había producido una desgracia pero no podía asegurarle que fuera Hernán, su marido.

Hizo lo mismo con Lory.

En el bar que estaba enfrente de la agencia, uno de los dos gemelos estaba tomando su tercer whisky. Norma González se acercó y le preguntó…¿sos Hernán o Sergio?.

“No lo sé, porque acabo de morir hace unos pocos minutos”

Hoy habla para ustedes, Raúl Alfonsín.

¡Cómo pasa el tiempo!

En unos días se cumplen 12 años de mi muerte. Pasaron volando.

Poco antes de morirme, me invitaron a la inauguración de mi propio busto en la Casa Rosada. No fue justamente un presidente radical sino una presidenta peronista. ¿Casualidad o consecuencia?

Fue el primero de octubre de 2008. Seis meses antes de estirar la pata. Fue mi último discurso en público y justamente desde la Casa de Gobierno. La Rosada.

Cuando descubrieron el busto me sorprendí. No me vi identificado. Parecía otro. Diría que parecía que estuviera muerto. Y la verdad es que estaba vivo. Y bien vivo. Aunque un poco clueco producto de ese cáncer de pulmón que siempre pensé que lo vencería.

Ese día dije que si por mí fuera no hubiera permitido ese homenaje en vida. Siempre pensé – y muchas veces lo dije – que había que seguir ideas, no hombres (hoy agregaría ni mujeres). Nunca me gustó ser autorreferencial. Eso dije, pero haciendo memoria y destapando momentos de la historia política tengo que reconocer que es casi imposible llevar adelante una utopía sin el sostén de una imagen personal, de un liderazgo del individuo, de una capacidad propia de seducción. ¿Eso quiere decir que me contradigo con lo que afirmé tantas veces? No. Rotundamente, no. Son complementos.

No me pidan coherencia ahora que ya no estoy entre ustedes. ¿De qué serviría? Por eso voy a alternar algunas ideas filosóficas con otras anécdotas de mi vida política y también de corregirme de algunas afirmaciones que en su momento fueron categóricas.

La unidad nacional.

Siempre fue mi obsesión. Claro que como todo concepto unívoco – como es el de unión nacional – requiere de interpretación. Durante la dictadura, que para mi gusto duró una eternidad, tuve más tiempo de leer y pensar. Todos saben que Erich Fromm fue un autor que me dio capacidad de reflexión no solo para la política sino para plantear preguntas acerca de la sociedad, el mundo, el amor. Pero sobre todo Fromm me permitió interrogarme acerca de la libertad, la democracia y el autoritarismo. Pero más importante aún es la antítesis que plantea Fromm: el odio.

Tengo absoluta certeza acerca de que la gran mayoría del pueblo tiene sentimientos y metas comunes.

Me fui de este mundo sabiendo que aún quedaban muchas cosas por hacer para constituir la unión nacional. Pude conmemorar medio siglo de presidente civiles y también dejar asentado que faltaba hacer en términos generales para asegurar los famosos cien año de democracia.

Dije en ese último discurso que “Democracia es vigencia de la libertad y los derechos pero también la existencia de igualdad de oportunidades y distribución equitativa de la riqueza, los beneficios y las cargas sociales, tenemos libertad, pero nos falta igualdad”[1]

Pasaron más de doce años y ya llevamos treinta y ocho años de gobiernos civiles. Casi seis años de mi presidencia (siempre recuerdo que fueron cinco año y nueves meses), diez de Menem, dos de de la Rúa, el año y cinco meses de Duhalde, los cuatro de Néstor Kirchner, los ocho de Cristina y los cuatro de Mauricio Macri, y transcurriendo los primeros dos de Alberto Fernández.

El indescifrable periodista Lanata inventó, promovió y aprovechó el concepto de grieta para definir la desunión del pueblo argentino. Escuché y leí cientos de versiones acerca de la grieta. Hay una interpretación que parece contundente: la grieta es entre los de arriba y los de abajo. Los de arriba son muy pocos pero tienen el dominio hegemónico de los medios de comunicación y también los de producción. Los de abajo son la mayoría, pero no tienen casi nada. Por eso, a doce años de mi último discurso en el que señalé que el problema mayor era la desigualdad sigue vigente y, según veo, se agravó durante la presidencia del representante de los de arriba, Mauricio Macri.

Desigualdad

Los últimos años de mi vida fueron tiempos de síntesis y reflexión, aunque nunca dejé de tener una participación en la política. Creo que la lucha entablada por años tratando de demostrar que sin una unión verdadera que rompiera con los egoísmos y las ambiciones personales iba a ser imposible conseguir un país más justo. Simplemente, un país sin desigualdad. O al menos un país que fuera disminuyendo el índice de desigualdad.

¿Qué felicidad pueden conseguir aquellos que acumulan riqueza a costa de la pobreza de los demás? Yo se bien que muchos pueden tildarme de inocente o de no entender la realidad del mundo cruel en el que vivimos.

“Democracia es vigencia de la libertad y los derechos pero también existencia de igualdad de oportunidades y distribución equitativa de la riqueza, los beneficios y las cargas sociales: tenemos libertad, pero nos falta igualdad” ( Discurso del 1° de octubre de 2008)

El “padre de la democracia” fue un atributo que nunca me gustó. Nadie me pidió permiso para usarlo. ¿Saben por qué? Porque de ser así sería el padre de un hijo rengo, de una hija coja. La democracia no es ganar elecciones, ni poder votar cada dos años, ni siquiera es solo el derecho a la libertad de expresión. Eso es el piso de la democracia y me he muerto con multimillonarios incapaces de dar una mano cuando la mayoría del pueblo sufre de falta de alimento.

“Gobernar es dar trabajo”, muy linda la frasecita,  pero cuando te juntás con los capitanes de la industria, con los banqueros extranjeros, con los dueños de los poderosos medios de comunicación, y les pedís que ganen menos y paguen mejores salarios porque eso significará a la corta más beneficios para ellos pero con mejor calidad de vida para el pueblo, te miran por arriba y cuando salen comentan entre ellos que uno es un comunista.

¿Promover el bienestar general? Eso recitaba en mis campañas electorales repitiendo el Preámbulo de la Constitución Nacional. ¿Cómo vas a promover el bienestar general si lo único que te interesa es ganar lo más posible con el mínimo de sacrificio?

La Patria de Magnetto

En mi época había un diario, Ámbito Financiero, dirigido por un tipo frío e inteligente, Julio Ramos, que se hizo millonario publicando en la tapa del diario el precio del dólar negro y la tasa de interés de los plazos fijos. En mi época eso se llamaba la Patria Financiera. También estaba la patria socialista, la patria peronista, pero nunca escuché hablar de la patria radical o la patria alfonsinista. Me cansé en los discursos de hablar de la Unión Nacional. Una vez me consiguieron una entrevista con Héctor Magnetto. Vino a Olivos. La condición que puso era sin grabadores, ni micrófonos, ni terceros. Le dije a todo que sí. Le pregunté si quería café, té o agua. Me dijo que no quería nada. La reunión duró menos de diez minutos. Volví a preguntarle: ¿quería saber que quieren en Clarín para dejar de atacarnos, ofendernos y denigrarnos? Contestó: libertad de prensa. Le dije que eso lo tenían desde el mismo día que asumí la presidencia y que era notorio que así era. Entonces – dijo – eso es suficiente. Se levantó de la silla, me saludo y se fue. Cuando Terragno fue a La Rioja a verlo a Menem, que era el presidente electo, ¿saben con quién lo encontró? : Con Magnetto. Estaban arreglando como le iba a dar Canal 13. Comenzaba la era de la patria neoliberal.

La democracia y los virus.

¿Qué hubiera hecho yo desde la presidencia si me hubiera tocado una pandemia como la que está viviendo el mundo? ¿De qué lado me encontrarían? Voy a traer un recuerdo histórico que no fue un virus pero sí un momento dramático para la reciente democracia que estábamos tratando de construir.

Semana Santa de 1987. Hace treinta y cuatro años. Pese a nuestros históricos desacuerdos la cúpula y el pueblo peronista estaba a nuestro lado para defender no solo la democracia. Estábamos juntos porque reconocíamos un enemigo común: la dictadura y el autoritarismo. Las fotos lo dicen todo. La presencia de Antonio Cafiero en el balcón de la Casa de Gobierno y otros importantes dirigentes del justicialismo.

Frente a la pandemia no hubiera imaginado otro escenario que ese.

Tengo una gran desilusión. (y no es la única). Se privilegian las menudencias electorales, las pequeñeces de poder frente a la vida de los ciudadanos (y ahora diría y de las ciudadanas).

Parece ser que el mundo avanza hacia la derecha y si eso es así habrá muchas otras pandemias, y de todo tipo.

Futuro cercano.

Desde el fondo de los tiempos, justamente, el tiempo es lo de menos. No hay futuro, pero si hay memoria. Quisiera dejar, mirando mi propia memoria, algunas ideas básicas que por otro lado están en mis discursos, mi pensamiento y en el diálogo con mis compañeros de ruta.

No hay unión sin que se dejen de lado la mezquindad.

No hay democracia sin igualdad.

No hay política sin ética de la solidaridad.

Son tres principios que he repetido en mis sesenta años de político. Y debería agregar que no hay mundo posible sin política. Por eso siempre pude darme cuenta que los que querían minimizar la política en el fondo lo que querían era esclavizarnos. La no política es un principio de las dictaduras.

En un nuevo aniversario de mi muerte les deseo a todos comprensión por los que menos tienen. Nada más que eso. Eso sería suficiente.


[1] Discurso pronunciado el 1°de octubre de 2008 en ocasión del acto que celebró la inclusión de su escultura en el salón de bustos de la casa de gobierno.

La cultura de la incertidumbre.

Una mezcla de actualidad, comunicación y política.

Pasó un año.

Fue por esta época que aparecieron las noticias sobre un virus que afectaba a un pueblo de China, Wuhan. Días después aparece en Buenos Aires el primer caso. Un viajero, argentino, llegado de Europa, que se interna en Swiss Medical de Pueyrredón y Santa Fe y provoca un primer sobresalto entre las embarazadas del lugar y de sus familiares.

Hace un año, parecen diez años.

La vida cambia. Aparecen las versiones. Surge el miedo. No se sabe bien qué está pasando. Aparece la cuarentena. Las calles están vacías. No hay clases. No hay espectáculos. Cierran los negocios. Solo permanecen abiertos los comercios de alimentos y las farmacias. El gobierno asume una posición de resguardo a la sociedad. Crece la imagen positiva del presidente que aparece como un guardián de la salud pública. La oposición por un momento parece aceptar una tregua en beneficio de la vida. El Jefe de Gobierno de la Ciudad se reúne con el Gobernador Kicillof y con el presidente. Hay aplausos en los balcones a los héroes de la salud.

Incertidumbre.

Cada persona, cada familia, cada grupo social, construyó su nuevo ámbito de vida de acuerdo con la multiplicidad de factores que incidían en sus procesos de adaptación a las nuevas reglas de convivencia. Desde el punto de vista psicológico sabemos que una persona – y mucho más los chicos y chicas – prefieren lo conocido a lo desconocido, la estabilidad, la rutina. Si bien la idea de cambio, aventura o riesgo es mencionada a veces como desafíos que motivan, la realidad es que el ser humano se adapta la certeza y rechaza la incertidumbre. Y justamente lo que trajo la pandemia del Covid-19 es un estado generalizado de INCERTIDUMBRE.

La incertidumbre no es un estado de emergencia. Esta presente en la vida. Sin embargo cuando la incertidumbre se hace presente como realidad manifiesta y no latente la sociedad reacciona de manera imprevisible. A veces, esa reacción es “negar la realidad”. La incertidumbre produce ansiedad, angustia y una de las maneras de soportarla es LA NEGACIÓN.

“ Lo que los medios masivos imponen a cada uno de nosotros, se opone muchas veces a la posibilidad de interrogación y aparentemente disminuye el sufrimiento social que proviene de la incertidumbre.” ( Qué difícil es pensar incertidumbre y perplejidad. Janine Puget)

La incertidumbre produce sufrimiento social.

Janine Puget introduce a los medios masivos justamente para interpretar su rol frente a la incertidumbre. El “no saber”, el “no saber lo que realmente pasa” coloca a los medios de comunicación en un plano superior. Es algo así como “ellos (los medios) saben lo que yo no sé y por lo tanto su superioridad (“saben más, están más informados”) pasan a formar parte de una verdad que puede afrontar la incertidumbre.

Cuando una catástrofe irrumpe en nuestra vida social (y esta pandemia lo es) rompe los esquemas de la cotidianeidad. Despertarse y no ir a trabajar o a la Universidad o a abrir el negocio son hechos que al cabo de pocos días – al convertirse en la nueva rutina que no es la establecida – cada cual asume un rol que muchas veces no es el mismo que se tenía antes de la pandemia. La incertidumbre se acrecienta cuando la realidad es la asume el rol de ser vocera de lo que no sabemos. La incertidumbre por momentos se vuelve certidumbre cuando se dan a conocer las cifras, las estadísticas, los números. Generalmente “esta realidad” muestra lo cierto, lo verdadero y por lo tanto la sociedad, cada individuo, debe guarecerse de la angustia del sufrimiento, del dolor y una de las maneras que tiene es la de NEGAR.

Un mundo hostil

El año 2020 figurará como un momento bisagra de la historia universal. A diferencia de la llamada Gripe Española del 1918, ésta, la Covid-19, no pasará simplemente a ser un hito sin serias consecuencias futuras. Esta pandemia producirá cambios irreductibles en la vida de las personas. Y entre esos cambios, más allá de los individuales, algunos conciernen a la actividad social, política y económica.

El neoliberalismo habrá logrado acumular para pocos mayor cantidad de bienes, de r recursos y sistemas de explotación.

El mundo tendrá más hambre, más explotación y menos trabajo. La clase media descenderá más de un peldaño. La única posibilidad de recuperación será que los gobiernos nacionales y populares sostengan un criterio de lucha contra las corporaciones.

Un tiempo para la unión de los desprotegidos.

Para los años que vienen solo queda un recurso: la unión de los desprotegidos, es decir de la mayoría de la población mundial.

Cada hombre, cada mujer que caiga en la desventura del hambre y el empobrecimiento deberá juntarse con su par para intentar vencer al explotador.

No va a ser fácil y muchos caerán en la lucha. Pero es lo que hay que intentar.