Las tres P: Pandemia/Política/Peronismo.

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Crónicas de Tiempo Suplementario

Las tres P: Pandemia/Política/Peronismo.

Crónica de fin de año.

A veces suena a balance, otras a recopilación y esta vez a agenda de un futuro cercano e incierto.

La agenda de los argentinos y argentinas es muy diversa. Para la mayoría (el 50% de los ciudadanos/as argentinos/as y residentes/as) la agenda es económica y lapidaria: cómo comer todos los días, no contagiarse, tener un techo, pagar las deudas, tener alguna que otra satisfacción ya sea porque gane el equipo de los amores (River, Boca, Atlanta, etc.), tener el celular con crédito y no mucho más.

La gran mayoría del pueblo no lee los diarios, no ve televisión abierta, no escucha radio (ya ni la FM) y si pueden todo pasa a través de la pantalla diminuta casi del celular.

En el celular está todo. En primer lugar están los wathsapp, Instagram, Tik Tok, Facebook y bastante menos Tweeter y en los sub-cuarenta You Tube y Spotfy.

Vivimos en un tubo con escenas intercaladas, fragmentos de realidad y fantasías, deseos y violencia y casi entenderlo femicidios, farándula, patovicas, rugbiers, marchas, contramarchas, represiones, recitales, campeonatos diversos de fútbol y la “maldita calor”, la “maldita lluvia” y los volcanes que tiran lava, los pescados muertos de los ríos, el Paraná sin agua y la inflación. Sí, la inflación. Los sueldos. Los manteros. La policía metropolitana. Cambalache, bah.

PANDEMIA

Dos años de pandemia.

La pandemia me tocó en los años de vejez. Antes de cumplir los pesados ochenta. Por supuesto que soy de los que piensan que no era “normalidad” lo que vivíamos antes de marzo del 20. Y por lo tanto no pienso en eso de “volver a la normalidad”. ¿Qué normalidad?

La pandemia nos enseñó a convivir con la incertidumbre.

Y eso no es poco.

Durante años y años hacía viajes diferentes a lugares conocidos y desconocidos. Todos los años. Ahorrar para el viaje. Endeudarse para el viaje. Pagar el viaje. Volver a ver las fotos del viaje. Guardar los planos de las ciudades. Revisar los cuadernos de viaje. Almacenar las libretas, lápices, cajitas y folletos del viaje.

Con el arribo de la pandemia no hubo más viajes. Ni ahorro para los viajes, ni compra de pasajes, ni reserva de hoteles.

(Quise acordarme de la compañía con la que hacia las reservas de los hoteles y…no me salía, no me acordaba. Tuve que googlear reserva de hoteles y apareció “booking.com”. Eso demuestra que la pandemia y los años hacen estragos en las neuronas reservadas para la memoria)

La pandemia en mi caso está referida a un aprendizaje, a reflexiones que me ayudan a tomar posición.

Pandemia está asociada a palabras claves: Zoom, Delivery, miedo, información, escribir, leer, mirar y otros verbos que no hacen falta mencionar porque sería una vil redundancia.

Pero dejé para el final la INCERTIDUMBRE.

¿Cómo se puede vivir sin saber que es lo que viene? ¿No hay futuro? ¿Es posible conformarse con lo que está pasando, con el presente?

La pandemia es inevitable en un mundo en el que prevalece un estado de individualidad con efectos contundentes en lo colectivo.

Las diferencias ideológicas que aparecen en la pandemia no son producto de la pandemia. Y no solo ideológicas. Diferencias en las formas de vida que sacan a relucir como se impusieron en el planeta unas ideas muy específicas: Acumular bienes (especialmente dinero) sin saber que esa acumulación es a costa de otros. Que nada se pierde que todo se transforma.

Imagino (o creo) que no voy a vivir sin barbijo en lo que me resta de vida. Pocos aceptan que las transformaciones de la vida biológica del planeta (su destrucción por el hombre) forma parte de vivir bajo amenazas de nuevas enfermedades, catástrofes naturales, guerras convencionales, herramientas de seguimiento y persecución.

El barbijo no sólo sirve para rechazar el virus.

El barbijo es un símbolo de contención de lo incontenible: la barbarie.

POLÍTICA y PERONISMO

¿Qué diferencia hay entre el gobierno de Macri y el de Fernández?

Una diferencia enorme.

El macrismo o la conjunción de centro derecha liberal, conservadora, capitalista gobernó para enriquecer a los ricos, fabricar hambre y pobreza e ilusionar con falsedad mentira y medios de comunicación a las mal llamadas clases medias.

El macrismo es perverso.

Tanto Menem como Macri obtuvieron porcentajes electorales elevados que demuestran a las claras que un sector muy importante de la sociedad argentina es muy vulnerable a la capacidad de los poderosos para intervenir en la subjetividad ciudadana.

Es decir, la sociedad está sometida. Consiguieron que un alto porcentaje, más de 40%, creyera en una felicidad basada en el odio al otro, en el individualismo, en la escalada por ascender socialmente, sin que se dieran cuenta que corren en la misma baldosa, a veces tropiezan y a veces caen, fulminados.

El oficialismo es un frente de progresistas (me incluyo), peronistas diversos y neoliberales pro-EEUU disfrazados de desarrollistas.

El cristinismo, la Cámpora, los alfonsinistas de Leopoldo y Leandro, algunos sectores de la izquierda, el grupo SoberanXs, los movimientos sociales (Juan Grabois), conforman un heterodoxo modelo en el que confluyen una especie de izquierda que combina el peronismo de Cristina (Humanismo, Social y Cristiano) con desilusionados del trotskismo, el comunismo, la izquierda radical  sobrevivientes de la escalada conservadora que hoy pretende arribar al poder con un neurólogo ambicioso de fama y poder. (Manes)

¿A quién pertenece Alberto Fernández?

Sin dudas al frente Renovador de Alberto Massa.

¿Quién es el restaurador de las banderas de Néstor Kirchner?

Otro Kirchner. Máximo Kirchner

AGENDA

Sintetizo la agenda en el primer párrafo de Horacio Verbitsky en la última nota del Cohete a la Luna del año:

“La pandemia, la deuda con el FMI, cuya auditoría no es auspiciosa, los salarios que no recuperan lo perdido con Macrì, el caos de la oposición y una Justicia en pie de guerra, conforman el cuadro con el que termina 2021 y comienza la segunda mitad de la presidencia de Alberto Fernández, cuya insistencia en una hipotética reelección desconcierta a propios y ajenos.”

Hay más, pero sería sobrepasar mi límite de las 1000 palabras.

Nos vemos.

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