Las tres P: Pandemia/Política/Peronismo.

Vector illustration of seventeen different people looking up into the air.

Crónicas de Tiempo Suplementario

Las tres P: Pandemia/Política/Peronismo.

Crónica de fin de año.

A veces suena a balance, otras a recopilación y esta vez a agenda de un futuro cercano e incierto.

La agenda de los argentinos y argentinas es muy diversa. Para la mayoría (el 50% de los ciudadanos/as argentinos/as y residentes/as) la agenda es económica y lapidaria: cómo comer todos los días, no contagiarse, tener un techo, pagar las deudas, tener alguna que otra satisfacción ya sea porque gane el equipo de los amores (River, Boca, Atlanta, etc.), tener el celular con crédito y no mucho más.

La gran mayoría del pueblo no lee los diarios, no ve televisión abierta, no escucha radio (ya ni la FM) y si pueden todo pasa a través de la pantalla diminuta casi del celular.

En el celular está todo. En primer lugar están los wathsapp, Instagram, Tik Tok, Facebook y bastante menos Tweeter y en los sub-cuarenta You Tube y Spotfy.

Vivimos en un tubo con escenas intercaladas, fragmentos de realidad y fantasías, deseos y violencia y casi entenderlo femicidios, farándula, patovicas, rugbiers, marchas, contramarchas, represiones, recitales, campeonatos diversos de fútbol y la “maldita calor”, la “maldita lluvia” y los volcanes que tiran lava, los pescados muertos de los ríos, el Paraná sin agua y la inflación. Sí, la inflación. Los sueldos. Los manteros. La policía metropolitana. Cambalache, bah.

PANDEMIA

Dos años de pandemia.

La pandemia me tocó en los años de vejez. Antes de cumplir los pesados ochenta. Por supuesto que soy de los que piensan que no era “normalidad” lo que vivíamos antes de marzo del 20. Y por lo tanto no pienso en eso de “volver a la normalidad”. ¿Qué normalidad?

La pandemia nos enseñó a convivir con la incertidumbre.

Y eso no es poco.

Durante años y años hacía viajes diferentes a lugares conocidos y desconocidos. Todos los años. Ahorrar para el viaje. Endeudarse para el viaje. Pagar el viaje. Volver a ver las fotos del viaje. Guardar los planos de las ciudades. Revisar los cuadernos de viaje. Almacenar las libretas, lápices, cajitas y folletos del viaje.

Con el arribo de la pandemia no hubo más viajes. Ni ahorro para los viajes, ni compra de pasajes, ni reserva de hoteles.

(Quise acordarme de la compañía con la que hacia las reservas de los hoteles y…no me salía, no me acordaba. Tuve que googlear reserva de hoteles y apareció “booking.com”. Eso demuestra que la pandemia y los años hacen estragos en las neuronas reservadas para la memoria)

La pandemia en mi caso está referida a un aprendizaje, a reflexiones que me ayudan a tomar posición.

Pandemia está asociada a palabras claves: Zoom, Delivery, miedo, información, escribir, leer, mirar y otros verbos que no hacen falta mencionar porque sería una vil redundancia.

Pero dejé para el final la INCERTIDUMBRE.

¿Cómo se puede vivir sin saber que es lo que viene? ¿No hay futuro? ¿Es posible conformarse con lo que está pasando, con el presente?

La pandemia es inevitable en un mundo en el que prevalece un estado de individualidad con efectos contundentes en lo colectivo.

Las diferencias ideológicas que aparecen en la pandemia no son producto de la pandemia. Y no solo ideológicas. Diferencias en las formas de vida que sacan a relucir como se impusieron en el planeta unas ideas muy específicas: Acumular bienes (especialmente dinero) sin saber que esa acumulación es a costa de otros. Que nada se pierde que todo se transforma.

Imagino (o creo) que no voy a vivir sin barbijo en lo que me resta de vida. Pocos aceptan que las transformaciones de la vida biológica del planeta (su destrucción por el hombre) forma parte de vivir bajo amenazas de nuevas enfermedades, catástrofes naturales, guerras convencionales, herramientas de seguimiento y persecución.

El barbijo no sólo sirve para rechazar el virus.

El barbijo es un símbolo de contención de lo incontenible: la barbarie.

POLÍTICA y PERONISMO

¿Qué diferencia hay entre el gobierno de Macri y el de Fernández?

Una diferencia enorme.

El macrismo o la conjunción de centro derecha liberal, conservadora, capitalista gobernó para enriquecer a los ricos, fabricar hambre y pobreza e ilusionar con falsedad mentira y medios de comunicación a las mal llamadas clases medias.

El macrismo es perverso.

Tanto Menem como Macri obtuvieron porcentajes electorales elevados que demuestran a las claras que un sector muy importante de la sociedad argentina es muy vulnerable a la capacidad de los poderosos para intervenir en la subjetividad ciudadana.

Es decir, la sociedad está sometida. Consiguieron que un alto porcentaje, más de 40%, creyera en una felicidad basada en el odio al otro, en el individualismo, en la escalada por ascender socialmente, sin que se dieran cuenta que corren en la misma baldosa, a veces tropiezan y a veces caen, fulminados.

El oficialismo es un frente de progresistas (me incluyo), peronistas diversos y neoliberales pro-EEUU disfrazados de desarrollistas.

El cristinismo, la Cámpora, los alfonsinistas de Leopoldo y Leandro, algunos sectores de la izquierda, el grupo SoberanXs, los movimientos sociales (Juan Grabois), conforman un heterodoxo modelo en el que confluyen una especie de izquierda que combina el peronismo de Cristina (Humanismo, Social y Cristiano) con desilusionados del trotskismo, el comunismo, la izquierda radical  sobrevivientes de la escalada conservadora que hoy pretende arribar al poder con un neurólogo ambicioso de fama y poder. (Manes)

¿A quién pertenece Alberto Fernández?

Sin dudas al frente Renovador de Alberto Massa.

¿Quién es el restaurador de las banderas de Néstor Kirchner?

Otro Kirchner. Máximo Kirchner

AGENDA

Sintetizo la agenda en el primer párrafo de Horacio Verbitsky en la última nota del Cohete a la Luna del año:

“La pandemia, la deuda con el FMI, cuya auditoría no es auspiciosa, los salarios que no recuperan lo perdido con Macrì, el caos de la oposición y una Justicia en pie de guerra, conforman el cuadro con el que termina 2021 y comienza la segunda mitad de la presidencia de Alberto Fernández, cuya insistencia en una hipotética reelección desconcierta a propios y ajenos.”

Hay más, pero sería sobrepasar mi límite de las 1000 palabras.

Nos vemos.

El pan Miñón en Navidad

Miñon

En una navidad

De los años cincuenta

Cuando tenía apenas nueve añitos

En la casa de los Fariña

En el pueblo de Ituzaingó

Me invitaron a participar de la cena

Y cuando todos fueron a buscar el regalito

Al árbol de navidad

Me quedé sentado solo a la mesa

Y me agarré una garrapiñada

Un pedazo de pollo

Y me los comí mientras lloraba.

Los hermanos Fariña

Eran mis amigos.

Ellos vivían en la esquina de

Blas Parera y 24 de octubre.

Una tarde de verano,

Creo que era navidad,

Nos veníamos empujando con los Fariña

Y así fue como yo encontré en el suelo

Un pan miñón, de esos redonditos,

Y le dí una patada, al miñón.

El mayor de los hermanos Fariña,

De quien me acuerdo la cara

Pero no el nombre,

Me obligó a agacharme,

Agarrándome la cabeza y

Tirándome al piso

Hasta recoger el pan miñón,

Levantarlo del suelo,

Besarlo,

Y ponerlo en el marco de la ventana

De la casa por la cual pasábamos

En ese momento.

Los cuatro hermanos Fariña

Me insultaban.

Los cuatro hermanos Fariña

Me decían que había caído en

Pecado Mortal.

Porque resulta que cuando llorando

Puse el pan miñón en el marco de la ventana

De esa casa por la que pasábamos

Me dijeron que por judío iría al infierno

Por maldecir el pan de dios

Y por maldecir al cielo.

Entonces yo agarré el pan miñón

Lo tire con toda mis fuerzas y el pan miñón

Rodó por la calle 24 de octubre

Fecha en la que se conmemora la batalla de

ITUZAINGO.

Los cuatro hermanos Fariña

Me fajaron de lo lindo

Me dejaron tirado en la calle

Con el tabique de la nariz roto

Y mientras se burlaban

Hablando con todo de judío inmigrante

Me decían a los gritos

Como un coro angelical diabólico

JUDIO DE MIERDA

JUDIO DE MIERDA

JUDIO DE MIERDA.

Quizás por eso

Hasta el día de hoy

No me gusta la navidad.

Por eso no festejo

Por eso me parece falso

Y me parece

Una festividad pagana

Antisemita.

Tampoco festejo

Rosha Shana

Ni ayuno en Yom kipur

Y me cago en las fiestas religiosas.

También me recago en los cohetes

Los rompetoprtones

Y en el vité Thoné

Hecho especialmente para navidad.

A mí lo que me gusta

Es el tango, Leonardo Fabio, Woody Allen

Ingmar Bergman y Myriam Bregman.

No deseo felicidades ni nada eso.

Si por mí fuera,

Los festejos se los pueden meter

En el ORTO.

Marcelo Cosin El poeta rezagado

La trampa cultural del neoliberalismo.

El problema de fondo es como derrocar al poder mediático y económico portador de una cultura neoliberal que solo los favorece a ellos. Vivimos creyendo que podemos dar un salto hacia la clase social superior. Y esa es la zanahoria que nunca podremos alcanzar. La derecha neoliberal argentina y chilena tienen más del 40% de los que votan. Eso es el enemigo. Eso es lo que no quieren que sepamos. Estamos maniatados por ese poder que nos explota. Quizás nos demos cuenta algún día. El reformismo ayuda a querer alcanzar una meta imposible. Por eso nos recibimos de esclavos modernos. No es cierto que haciendo lo posible por volvernos clase media nos hace más felices. Nos hace más esclavos.

La lucha es contra los que tienen el poder económico y mediático como para hacerle creer a los trabajadores, al pueblo, a los pobres, a los que menos tienen que la felicidad consiste en el ascenso social. Nunca pueden ascender pero corren con una zanahoria pegada a la frente.

Manipulación Locura y Confusión.

(Marcelo Cosin – Diario Digital)

Somos muchos los que coincidimos en suponer que estamos viviendo en un mundo en estado de confusión.

Delirio, agregarán otros y otras.

Locura, por qué no.

Me parece bien que en la interpretación de cada uno se incluya un punto de partida. Un punto desde el cual se mira. Una intención.

En mi caso me coloco en mi estado de subjetividad particular.

Los ochenta recién cumplidos. Una especie de distancia temporal que cambia el cristal por el cual se mira. (¿la vejez? ¿el tiempo transcurrido? ¿la libertad de opinar sin temor a lo que vendrá?)

Todos los días de mis días comienzan con una agenda virtual que contempla pocos datos de actualidad, pero precisos:

  • Las cifras de la pandemia
  • Los titulares insidiosos y provocativos de los medios hegemónicos.
  • El estado de las catástrofes naturales del planeta.
  • El crimen del día que ayudará a la agenda comercial de los medios mercantiles.
  • La temperatura, los vientos y mi presión arterial.

El mundo lo repaso a través de algunos diarios importantes ( The New York Times, Le Monde, El País, y un repaso, una ojeada a los de acá y las redes Sociales y especialmente los portales que voy descubriendo en el tiempo que dedico a navegar libremente por Internet.)

MANIPULACIÓN

No puedo dejar de sorprenderme de la capacidad de manipulación que ejercen los medios de todo tipo sobre un segmento de la sociedad (gran mayoría) que construye sus creencias, principios y valores en una pequeña pantalla de 4.7 pulgadas que son en medidas usuales 11.94 centímetros medidos en diagonal de la pantalla. (Pruébelo ahora)

Siete personas de cada diez está mirando la pantalla del celular en cualquier circunstancia cotidiana.

¿Y qué sucede en ese rectángulo mágico?

Sucede de todo. Noticias verdaderas, falsas, publicidad, promociones, juegos, música, chistes, chismes.

Esa variedad de información que se recibe y se emite al mismo tiempo construye la subjetividad con la que nos manejamos para vivir de manera cotidiana.

Una proporción enorme de ese paquete de comunicación proviene de los medios concentrados y hegemónicos que son los que manipulan e interceden en nuestras decisiones, opiniones, acciones y voluntades.

El mundo actual está manipulado por una pequeña proporción de poderosos que acumulan el 90% de poder, dinero y medios.

La única revolución posible – creo – consiste en cambiar esas proporciones de poder.

Si el poder financiero, económico, productivo y mediático está en pocas manos es casi imposible acceder a la famosa LIBERTAD. Por el contrario somos un rebaño de 8 mil millones de habitantes del planeta que actuamos como títeres manipulados y explotados por un par de Grandes Hermanos que controlan y explotan nuestras vidas productivas.

LOCURA

Locura es una manera vulgar de denominar la neurosis social, un concepto que proviene de Sigmund Freud, especialmente en sus obras El Malestar en la Cultura y Psicología de Masas y Análisis del yo Obras completas Sigmund Freud Ordenamiento, comentarios y notas de James Strachey con la colaboración de Anna Freud, asistidos por Alix Strachey y Alan Tyson Traducción directa del alemán de José L. Etcheverry Volumen 18 (1920-22) Más allá del principio de placer Psicología de las masas y análisis del yo y otras obras Amorrortu editores

La locura es una incapacidad relacionada con la realidad.

Vivimos una etapa en la que poco a poco se agudizaron los conflictos de una sociedad fragmentada y enfrentada. El capitalismo consiguió que la gente pensara o sintiera que la felicidad consiste en perseguir un objetivo de triunfo, de éxito, simbolizado por el consumo.

El capitalismo establece como modelo la acumulación. Y no se puede conseguir acumular si no es a expensas de la explotación. El capitalismo es valorar lo individual versus lo colectivo. El capitalismo requiere de promover la competencia, el mercado y la disputa por una pirámide de poder.

El capitalismo no puede traer nada mejor que la idea de competencia, pelea, disputa y sometimiento.

El capitalismo es justamente locura porque establece el campo de acción en alcanzar el máximo posible siempre a costa de los más sacrificados e imposibilitados de competir.

Por eso el capitalismo está simbolizado por el aparente goce de unos pocos obtenido por el sufrimiento de muchos.

Por eso, este modelo que triunfó por encima de otros de características sociales y económicas basadas en IGUALDAD, LIBERTAD Y SOLIDARIDAD, condujo a una sociedad de estructura neurótica. Es decir una sociedad que no puede vivir la realidad. Una sociedad que está manipulada, exaltada, violentada. Una sociedad de la locura.

CONFUSIÓN

Una sociedad manipulada, manejada como un teatro de títeres con personajes sometidos y con malos que son buenos y buenos que son malos. Una sociedad sometida a la banalización de la cultura, a la producción de noticias falsas, escandalosas y provocativas. Una sociedad en la que la mayoría son pobres, marginales y que no tienen muchas veces ni techo, ni comida. Una sociedad en la que apenas diez multimillonarios en el mundo acaparan la riqueza de dos mil millones de personas. UNA SOCIEDAD CON ESTAS CARÁCTERÍSTICAS al menos debe sufrir de un estado de CONFUSIÓN.

¿Para qué vivimos? ¿En que consiste la felicidad? ¿Por qué odiamos al otro o a la otra? ¿Por qué nos odian? ¿Para qué sirven y cómo ayudan las miles de religiones? ¿Puede la cultura ordenar nuestras relaciones?

Es posible continuar hasta el infinito con estas preguntas sin respuesta. Esa es la confusión. No tenemos respuestas. Y quienes creen tenerlas gracias a la FE o a idolatrar gente como uno que tiene la capacidad de liderar, posiblemente se encuentren con la necesidad de hallar protección contra el sufrimiento con variables irracionales.

El siglo XXI está bajo el dominio de las fuerzas naturales que ayudadas por la incomprensión de líderes naturales de derecha que priorizan el hoy al mañana nos coloca en más y más CONFUSIÓN.

El debate está abierto.

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