Cómo matar la política.

Ulrik Rasmussen en Copenhague, Ragnar Olsen en Oslo, Frida Müller en Berlín, o cualquier otro u otra ciudadana de un país nórdico, frío, blanco, con poblaciones pequeñas y costumbres y culturas de siglos, seguramente viven la incertidumbre de estos tiempos con su propia visión del mundo, de la época, de sus estilos de vida.

.(marcelo cosin – Diario Digital)

Sin dudas no es lo mismo ser un ciudadano de Burundi (uno de los países africanos más pobre del mundo) olvidado en los mapas y en las conciencias del resto de los humanos que ser un finlandés, con una casa de dos plantas en uno de los bosques más hermosos cercanos a la capital de Helsinki.

La desigualdad es el paradigma que atraviesa el siglo XXI en un mundo carcomido por las epidemias, las guerras, los desastres naturales y – nuestro tema de hoy – la muerte de la política. Una muerte tantas veces anunciada que por reiterada ya nadie cree del todo ni le presta atención.

Un debate aburrido, idiota y pernicioso.

Ayer, 20 de octubre de 2021, a través de un canal de cable, perteneciente al oligopolio de comunicación Grupo Clarín, TN, Todo Noticias, se llevó a cabo un debate programado entre los que encabezan las listas a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires para las elecciones programadas para el 14 de noviembre de 2021. (https://www.youtube.com/watch?v=-l0pjE-UEK8)

  1. Fue seguido por 500 mil personas sobre un total de 30 millones de empadronados. Apenas un 2% del electorado y la gran mayoría votantes de la alianza macrista-radical-etc. Tal es así, que en los resultados de la votación de los telespectadores el ganador con el 51% fue Espert. Un resultado esperado.
  2. Los tiempos asignados por la producción del programa solo alcanzan para que los candidatos y candidatas muestren apenas un mínimo porcentaje de rencor, odio y competencia personal.
  3. Pese a la gran diferencia de posturas ideológicas todos y todas parecen proponer lo mismo: seguridad, trabajo y felicidad. Ninguno puede ni tiene tiempo para contar como hacerlo y mucho menos exponer con claridad las herramientas a utilizar en el Congreso Nacional y sobre todo sin contar con mayorías propias que permitan cumplir con las promesas de campaña

En síntesis el debate es una muestra de incultura política y de pobreza intelectual. El debate demuestra que los actos eleccionarios se parecen cada vez más a una disputa de “marcas” en pos de alcanzar una mayor participación de mercado.

¿Por qué el debate no sirve?

La política en la era tecnológica.

Si algo está en crisis en el mundo – a mi gusto y experiencia – es el estado de desigualdad. ¿Cómo es posible pensar en un mundo en el cual las necesidades básicas del ser humano están insatisfechas? Casi 8 mil millones de personas y la mitad en estado de necesidad. Mil millones de chicos y chicas mueren de hambre mientras diez supermillonarios acumulan fortunas que superan los productos brutos internos (PBI) de países pobres. El 80% de la población del continente africano está en guerra civil. Las muchedumbres que huyen de sus tierras perseguidas por el hambre, la guerra y las epidemias mueren en el agua intentando alcanzar una tierra en la que puedan encontrar trabajo y comida. En la Argentina se debaten minucias como “amenazas” por tweet que son burdas operaciones políticas y los cables de noticias pierden horas mostrando como miles de infelices (en el verdadero sentido del término) hacen 12 horas de cola para conseguir entradas para un partido de fútbol.

En la era tecnológica el poder en manos de muy pocos consiguió algunas cosas casi irreparables:

  1. Idiotizar a la sociedad a través del consumismo como sustento de la felicidad.
  2. Despolitizar. Hacer que la política quede en manos de los que más tienen y que las grandes mayorías no accedan a construir ni a manejar su propio destino.
  3. A generar una verdadera dictadura de la información manejando a su criterio los deseos y voluntades de la sociedad.

¿Está todo perdido?

No creo que esté todo perdido. Los superpoderosos no cuentan con el poder de rebelión de los seres humano. Para ellos todo está en el día a día. Momentáneamente se conforman con vivir a costa de esas medianas porciones que quedan de seres que colaboran para que ellos manden. Eso que se da llamar clase media. Eso que se da en llamar American Life Style o Estilo de Vida Norteamericano. Cada vez más la pelea brutal de unos contra otros por robarse va aniquilando el convivir colectivo. Cada vez más hay menos comunidad. Pero eso es recuperable. Vivimos en la era del individualismo. Esa es la teoría que los que mandan consiguieron imponer. Matar al otro. El futuro no existe. Hay puro presente. Hay pura incertidumbre. La pandemia agudizó la división, la grieta, la pelea. Posiblemente una nueva camada de dirigentes que aún no aparecen pueda iniciar una era de concientización de la comunidad organizada e igualitaria. Obviamente no es la democracia que conocemos. Es otra cosa. Es lo que debemos encontrar y no sabemos cómo. Pero al menos planteamos la necesidad de encontrarlo.

Buen día para todos y todas.

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