¿Nos estamos volviendo tod@s loc@s?

Elisa Avelina Carrió, nacida en el Chaco, es una exponente de la locura en la Argentina.

Resumen: Quince meses de pandemia en la Argentina. Incertidumbre.  Un gobierno que asume y en noventa días tiene que repensar todo de nuevo. Una bisagra en la historia. La negación, la histeria, la psicosis social. El consumo, la felicidad, la salud, el dinero, la enfermedad y la muerte.

¿Cuándo fue la última vez que viajé en un colectivo? ¿El viaje a Puerto Madryn fue en enero del…2018 o del 2019 o en enero del 2020? ¿Cuándo fue la última vez que tomé un café con Roberto? ¿Y la última vez que le di un abrazo y un beso a los nietos? El tiempo es un vaivén de recuerdos no anotados en ningún cuaderno y por lo tanto da lo mismo si algo pasó hace dos, cinco o diez años.

¿Cómo estás? Una pregunta costumbrista que asalta cualquier llamada al celular o mensaje por whats app. Cientos de respuestas poco ingeniosas que podrían sintetizarse en tres o más respuestas: 1- Bien, cuidándonos. 2- Regular, esperando que esto termine de una vez 3 – Mal, insoportable, inaguantable.

Hay una palabra que resuena, al menos, en un determinado segmento, de un determinado estilo de vida, de una determinada escala de edad: incertidumbre.

Incertidumbre:  incierto, inseguro, peligroso, dudoso, precario, efímero, frágil, inconsistente. Vivir en la incertidumbre es una condición del ser humano y los caminos para atravesarla son pocos: la fe (las religiones), la racionalidad (la lógica, la filosofía, la psicología) y por último la más peligrosa: la negación.

Gobernar contra la corriente.

El 10 de diciembre de 2019 Alberto Fernández y Cristina Fernández asumieron el compromiso de conducir un proceso político, social y económico que nadie podría desearle a su peor enemigo. Simplificando: una deuda de 50 mil millones de dólares con el FMI que fueron despilfarrados, timbeados o fugados. Una Suprema Corte de Justicia adversa. Una justicia federal impúdica y homogénea acostumbrada a perseguir y denigrar. Como si todo esto no fuera suficiente, la pandemia llegó al país para quedarse y azotar especialmente a los más viejos y viejas. El gobierno, pacto de un frente político que se constituyó simplemente para que el macrismo conservador neoliberal no siga devastando a la Argentina, se encontró de golpe con la muerte asechando. No es un gobierno perfecto ni mucho menos. Es un gobierno que restauró, al menos, una conducta mínima: no seguir desigualando. Muchos podrán decir que eso es poco. Pero la verdad, el gobierno del FdeT debe hacer un gran esfuerzo para que no se noten las diferencias. Porque las hay y no son ni pocas no simples. ¿Es un gobierno peronista? No tiene importancia frente a la multiplicidad de problemas que debe afrontar. Otra simplificación: al gobierno se opone el establishment formado por los sectores dominantes: AEA (Clarín-Techint), la SRA, los medios monopólicos, los sectores duros del campó financiero. Es decir, el gobierno que ganó con casi la mitad de los votos emitidos tiene en contra un 5% que domina el dinero, los medios de producción y los medios de comunicación, incluidas las redes sociales. En estas condiciones gobernar es un drama sin final feliz escrito. La oposición económica-mediática apoya juntamente con los intereses de las finanzas mundiales a los políticos y políticas impresentables como Macri, Bullrich, y los residuos que quedaron del radicalismo vuelto un enjambre de derecha.

Una sociedad enferma y peligrosa.

Mientras tanto la sociedad argentina vive un estado de psicosis social.

Nadie lo duda:1- la mitad de los hogares argentinos viven en estado de pobreza y casi de indigencia. 2- 50 familias argentinas acumulan una fortuna igual al préstamo del FMI a Macri para que ganara las elecciones y ayudara a ganar más plata a sus amigos: 47 mil millones de DOLARES 3- El nuevo multimillonario de la Argentina es Marcos Galperín con quienes todos colaboramos para que el muchacho tenga en sus bolsillos U$S 6.000 millones de dólares. 4- Los primeros 10 bancos de la Argentina ganaron en el año de la pandemia 217 mil millones de pesos. 5- Un gerente general de una empresa mediana gana por mes $250.000 y si es una empresa grande puede llegar a ganar $1.000.000 por mes. 6- Un empleado en blanco que trabaja en un comercio de venta al público gana entre 50 y 60 mil pesos. 7- Un pibe que se desloma llevando pedido en bicicleta doce horas por día se lleva a la casa unos mil pesos por día, con suerte. 8- El 75% de los jubilados $22000. Cuando un medio dice que un millón de personas se fueron en sus autos en Semana Santa de vacaciones y que taponaron el peaje de San Borombón, pone en evidencia que unas 300 mil familias, apenas un 2% de las familias argentinas fueron las privilegiadas. Cuando las cámaras muestran como Palermo Hollywood desborda de jóvenes tomando cerveza, nos demuestra que dos mil pibas y pibes rompen los protocolos emborrachándose son apenas los habitantes de una manzana de edificios. Si es cierto que hasta los pobres tienen celular. Si es cierto que Cablevisión tiene 5 millones de usuarios. Entonces ¿Eso significa que la clase media en la Argentina es el 33% de la población? En una época ser clase media implicaba tener un trabajo, alquilar una casa en un barrio no marginal, vestirse bien, ir al cine, darse gustos. Era la época del ascenso social con el peronismo. Era la época en la que ser empleado bancario era sinónimo de ser clase media. O ser empleado de Harrods. Si eras albañil, costurera , metalúrgico o un pequeño comerciante de barrio eras clase media baja. Si eras peón de limpieza, de campo, mucama o hacías changas de pintura o de cortar el pasto de las casas del suburbano, eras clase media baja. Había pocos pobres y casi nada de indigentes. Con Perón se consiguió el aguinaldo, las vacaciones y el ascenso social. Con perón se consiguió progresar, comprarse una casita, tener un auto. Todo cambió con la revolución Libertadora y se volvió una pesadilla con la dictadura de Videla y Martínez de Hoz.

En un poco más de cuarenta años el mundo cambió. Después de la segunda guerra mundial el planeta se dividió en dos. Había un equilibrio. Un tenso equilibrio. La caída del Muro de Berlín hizo que la sociedad mundial creyera que la felicidad era copiar el Estilo de Vida Norteamericano. En eso radicaba la felicidad. “Hot Dog, Appel Pie y Chevrolet”. Eso era la felicidad: para los argentinos vendría a ser Panchos, Chocotorta y Fiat 600. La vida cambió y ser feliz paso a ser no solo tener más sino mostrar más lo que se tiene y si fuera posible “más que el de al lado”.

Hace pocos días escuche a Zaffaroni decir que es una realidad que los pibes chorros roban, afanan y matan, sobre todo, a otros pobres. Aunque a veces no sean tan pobres. Pero un pibe chorro no tiene tecnología para afanar en una casa de Palermo Chico. Robar un celular a alguien que viaja en colectivo es más fácil que robarle un diamante a Mirtha Legrand.

Y encima vino el Covid 19, la pandemia y la muerte.

Ya nos estábamos volviendo locos sin pandemia. Pero encima llegó la pandemia, el contagio, la muerte. Si nos resultaba difícil vivir peleando por conseguir parecernos un poco más a los ricos, tuvimos que acostumbrarnos a un cambio radical de vida. Cuantas veces escuchamos decir “no nos damos cuenta lo felices que éramos antes”. ¿Cómo era antes? ¿Éramos felices? Éramos más libres? No. Seguramente, no. Pero las reglas que nos enseñaron las hicieron ellos y ellos pudieron disciplinarnos porque tienen los medios para hacerlo.

Entonces es pandemia nos volvimos locos. Y lo peor es que esa locura nos hizo reconocer que nos enseñaron algo llamado individualismo. “Eso le va a pasar a otro”. “Los que se mueren son los otros”. “Los que se mueren son los viejos”. “La pandemia es mentira”. “Las vacunas son negocios”.

Estamos frente a un nuevo escenario: la mentira, la falsedad, la mediocridad.

Nos estamos volviendo locos. Locos de remate. Tan locos que no somos capaces de darnos cuenta que lo que asecha es la muerte, la enfermedad, el contagio.

No hay futuro. Todo es relativo. Día a día.

Por eso es necesario una vuelta de tuerca. Es como tratar de sacar el mantel con los platos, la fuente y la comida encima. Todo se va a hacer mierda. Quizás sea una manera de darnos cuenta que todo tiene que empezar de nuevo.

2 comentarios en “¿Nos estamos volviendo tod@s loc@s?

  1. Excelente nota de la dura y tragica realidad que estamos viviendo la gran mayoria de los argentinos, es mas que una radiografia es una tomografia computada con analisis de sangre completo. La sociedad argentina no solo tiene al Covid como pandemia de gran amenaza, sino que tambien esta enferma de los vaivenes politicos que ha demolido en una cantidad muy importante de gente la identidad nacional, y asi como perdimos la soberania con el dolar por moneda de cambio, asi muchos cambiaron la identidad nacional a partir de un egocentrismo ombliguista donde en vez de la solidaridad empezo a primar el salvese quien pueda, y esos son los que ganaron mucha guita con la pandemia, que los dueños de Clarin no paguen el aporte solidario y cobren los ATP es la muestra mas evidente de la miserabilidad que se instalo en Argentina para ir contra el pais nacional y popular que supimos tener, donde todos vivian dignamente, aun los pobres. Pobre pais, que enfermo esta su cuerpo social. Bravo Marcelo, segui con las notas que despiertan conciencias y motivan!!!

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  2. Dolorosamente cierto tu comentario y lamentablemente dramático para todos los que estamos atravesando esta realidad que nos golpea y que golpeará sin pausa a nuestros hijos y nietos.

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