La comunicación es un arma de guerra.

Mensajes, anuncios y relatos. Comunicar no es lo que uno o una dicen sino lo que los demás entienden.

Un año de gobierno frentista. Más allá de los hechos de este 2020 inusual y fatídico, cabe practicar un análisis de uno de los aspectos de la disputa política: la guerra de las imágenes y las palabras. La guerrilla comunicacional. La nueva disputa por las opiniones y preferencias de las ciudadanas y los ciudadanos que conforman el territorio de conquista: sus mentes, sus opiniones, sus preferencias.

Las distintas grietas representativas de la enorme crisis social y económica de la Argentina y el mundo ilustran una verdad que estalla cada día: un mundo desigual.

La desigualdad económica es una obviedad. Mientras la mitad de la población lucha por sobrevivir, un tercio (33%) lucha por no caer en la desgracia de la pobreza, el resto acumula más riqueza y de ese resto unos pocos, unos diez mil poderosos nadan en las piscinas de dólares, euros, intereses, bonos y acciones.

Este fenómeno (diría Ginés) es indiscutible. ¿Qué puede faltarle a Paolo Rocca para salir a pedir una baja de impuestos con una riqueza declarada (la no declarada es mucho mayor)  de 8 mil millones de dólares? ¿Qué puede el joven Galperín, reclamarle a la vida después de haber inventado el negocio más grande y rentable después de la droga y la venta de armas? Nada, salvo irse a vivir a Montevideo.

La otra grieta insalvable es la cultural. Es una grieta filosófica y difícil de explicar. Arriesgaría a una explicación: el individualismo Vs el colectivismo. Parece raro, pero es una grieta que no parece tener arreglo: el egoísmo, el yoísmo, el narcisismo. El otro no me importa aunque tenga que decir que el otro sí me importa. Valores como el emprendedorismo, la aspiración al ascenso social, la fantasía de una vida repleta de hedonismo, un goce inacabable.

Parece ser que lo único que iguala a unos y otros residentes de ambas márgenes de la grieta es la muerte. Muerto un indigente es igual a Jorge Brito muerto al caer su costoso helicóptero.

El territorio por conquistar es la mente.

Si todo esto se tratara simplemente de un juego de mesa, para simplificar, en el cual lo que se pone en consideración es quién conquista más adherentes, más opiniones a favor, más votos, el análisis que debiera hacerse es sobre el tapete de la comunicación. El planteo sería, quién y cómo debería persuadir a la mayoría a través de las nuevas tecnologías.

La realidad incontrastable indica que el 40% de los votantes argentinos decidieron acompañar a Mauricio Macri. ¿Por qué? Esa es la respuesta que se necesita para encarar una estrategia de comunicación del gobierno.

La verdad en números es que CFK y Macri igualan en un 40%. Se enojen o insulten los compañeros y compañeras, los amigos y las amigas. Eso es así. Desempataron gracias a Massa. Lo que también demuestra es que Scioli fue una mala elección para ser candidato a presidente.

Desde 1955 (hace 65 años) se viene gestando y creciendo el anti-peronismo. Era el 30% estable y a veces decreciendo como cuando ganó Perón con el 64%.

¿Cómo se para el anti-peronismo? Con más peronismo o creando una fuerza progresista que aglutine al nuevo peronismo (La Cámpora), con el progresismo (Santoro). No es una fórmula es apenas una sugerencia estratégica porque el discurso emotivo peronista de Perón decrece y va a seguir decreciendo a medida que las nuevas generaciones empiecen o terminen por olvidar a Perón.

Hay datos de la realidad que son inobjetables. Por ejemplo, desde 1983 hasta 2020 pasaron 17 años. Los que votaron por primera vez después de siete años de dictadura nacieron antes de 1963. Muchos y muchas de ell@s tienen ahora más de 55 años. Muchos tienen entre 60 y 70. Yo tengo casi 80 y cuando voté por Alfonsín en el 83 tenía 42 años. En las próximas elecciones tendrán derecho a voto l@s que nacieron en 2005. Cursaron la primaria entre el 2011 y 2018. Nunca leyeron un diario, nunca fueron a un acto político, Charlie García le da lo mismo que Gardel y creen que Sarmiento y Frondizi son, más o menos de la misma época. ¿Y nosotros pretendemos que den la vida por Perón? ¿Qué pasa por sus cabezas? ¿Qué quieren? ¿Qué esperan de un gobernante?

Después está la generación de los que tienen entres 25 y 45 años. Nacieron entre 1976 y 1996. La mitad son pobres, muchos de ellos viven en pésimas condiciones. Una mayoría no terminó el colegio secundario, pasan situaciones extremas pero pese a eso tiene un teléfono celular que cargan con una tarjeta prepaga. Una de esas comen una porción de pizza o una hamburguesa al día, pero tienen zapatillas Adidas y seguramente tatuajes en los brazos y piernas.

Facebook tiene 23 millones de suscriptores y un poco menos Instagram, pero esta última red aglutina a los más jóvenes. Las dos son propiedad del mismo dueño: Zuckerberg, un multimillonario que aún no pasó los 35 años.

Fenómenos masivos como la onda verde, de apoyo al IVE Interrupción Voluntaria del Embarazo) con gran esfuerzo puede calcularse 100 mil o 200 mil mujeres. Al velorio de Maradona, el más importante desde la muerte de Gardel, Evita y Perón, concurrió una multitud: 100 a 120 mil personas.

La televisión abierta es ya un medio de adultos grandes. Pasaron las épocas de los ratings de 30 puntos o más que significaban que a Tinelli lo estaban viendo al mismo tiempo 3 millones de personas.

Mirtha Legrand tiene el 20 o 30% de la audiencia que conseguía hace 10 años.

Clarín cada vez vende menos diarios y La Nación también, sin embargo por una cuestión de aglutinar medios diversos cuentan con una enorme proporción de audiencias, especialmente con Cablevisión y porque es la dueña de una enorme red de medios de todo tipo.

Hacia dónde vamos.

Siempre me propongo escribir un máximo de 1000 palabras y estoy llegando a ese límite.

Vamos hacia un mundo de concentración de riqueza y poder.

De las 17 marcas de fideos que encontrás en la góndola de cualquier supermercado 11 pertenecen a un mismo dueño. Lo mismo pasa con la mayoría de los alimentos. Los grupos de medios concentran en tres grandes dueños todos los sistemas. Eso es el triunfo del capitalismo. Eso es la dificultad del gobierno para que 12 mil super ricos paguen una miseria de un impuesto extraordinario.

Es muy posible que, si no cambian las condiciones, la derecha vuelva a ser gobierno en la Argentina al igual que en el resto del mundo.

Horacio Rodríguez Larreta, un Macri más político y más hábil, concentra en CABA UN 60% del electorado. Es muy posible que, si no se toman medidas estratégicas muy rápidas, este conservador de familia conservadora e ideas conservadoras pueda llegar a ser presidente de la Argentina y que el debutante radical, ahijado del poderoso Coti Nosiglia, Lousteau sea el futuro jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Esto no es un presagio, es una posibilidad concreta.

Salvo que un grupo de jóvenes dirigentes dispuestos a dar una batalla mediática crucial se proponga lo contrario.

Ojalá así sea.

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