La contramarcha del 17 de agosto.

Una clase social ¿infantil, negadora, perversa o idiota?Intento de diversas maneras reflexionar acerca de la actitud de un sector minoritario pero notorio de la sociedad argentina. Es acerca de los que salieron a manifestar ayer, 17 de agosto, o los que se quedaron en sus casas pero adhieren a la idea de protestar contra el gobierno nacional a partir de diversas excusas que tienen la característica de ser emocionales, íntimas, y casi irracionales.Escuchando y viendo los testimonios de los participantes a la concentración en el Obelisco, frente a la casa de CFK y en Olivos, frente a la residencia presidencial, tuve diversas sensaciones que están expresadas en el título de la nota. Pensé que eran testimonios de infantes, o de personas con característica psicológica de los negadores. También pensé que se trataba de perversos y perversas. Finalmente, me pareció que eran simplemente una masa de idiotas. Ahora, después de dejar pasar casi un día – tiempo que me tomé para escribir desalojado de pura pasión – entiendo que es una mezcla de todas esas condiciones que mencioné más arriba.No me cabe duda de que estamos frente a una guerra cultural en la que los medios de comunicación, especialmente las redes sociales cumplen un papel determinante. Cada día que pasa, acercándome a la difícil condición de octogenario, estoy más y más convencido de que la condición humana es muy débil. No es casual que en 5000 años de cultura, aún hoy, las religiones siguen siendo indispensables para la gran mayoría de los terrestres.El lenguaje, la lengua, el habla, que nos distingue de otras especies, que nos permitió ser seres con capacidad de comunicación compleja, no fueron suficientes para erradicar la naturaleza de ser personas influenciables, necesitadas de ser abastecidas de contenidos que nos penetran como si fuéramos dóciles animalitos que nos seducen con con ofrendas adornadas de verdades indescifrables. Somos fáciles presas de los cazadores de idiotas.En 60 años de cultura neoliberal pudieron alcanzar la meta de despolitizar, idiotizar e inculcar la idea del individualismo. El capitalismo necesita de consumidores, no de personas. Para eso es necesario esclavizarlos de pies de manos, pero principalmente dominar su cabeza, su ideología, sus creencias, sus valores.Posiblemente eso suceda inclusive con muchos que piensan como nosotros, los buenos, los que creemos que tenemos razón y seguramente las tenemos. Pero no podemos ocultar que padecemos de similares consecuencias. No tenemos que pelear y vencer a los negadores, perversos e idiotas sino que tenemos que trabajar para terminar con los medios que responden al neoliberalismo. Seguramente te va a parecer una pelea rara y desigual, pero lamentablemente si no hacemos eso seguramente los idiotas nos ganarán la partida. Tienen mucho poder. Estamos a tiempo. No seamos nosotros los idiotas.

40Domingo Fenicio, Luis Kon y 38 personas más10 comentarios61 veces compartidoMe gustaComentarCompartir

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