Diario de cuarentena. Certezas de la incertidumbre

Diario de cuarentena

Certezas de la incertidumbre

“Solo sé que no sé nada”, ¿se acuerdan de esta frase que circulaba en las clases de filosofía del colegio secundario, allá por la década del 50? ¿Se acuerdan quién la dijo. Se le atribuye a Sócrates, si bien es Platón quién la menciona como dicha por Sócrates.

Seguramente se acuerdan de la famosa “gafe” de Menem que en un reportaje dijo que sus lecturas preferidas eran las obras completas de Sócrates, quién en verdad, no dejó ni una sola obra escrita. Ni siquiera su famosa frase de Solo sé que no se nada”.

De esto se trata esta columna de hoy. Algo sabemos. Como muchos dicen nada será igual. Otros suponen que en poco tiempo todo volverá a ser como siempre fue. Los del medio ambulan entre nada va a ser igual a “con el tiempo todo volverá a ser igual”. No lo sabemos. Estamos en estado de suspensión, especulación, tristeza, desamparo y ansiedad. Pero podemos ir especulando con algunas cosas. Juntos podemos sacar algunas conclusiones.

Hay algunas aseveraciones que parecen no generar dudas. Por ejemplo que esta enfermedad es mucho más grave para l@s viej@s. Las estadísticas mundiales señalan que más del 80% de l@s muert@s tenían más de 70 años. Es más, el promedio ronda los 71 años. Los más jóvenes seguramente tienen otras ilusiones con respecto a la evolución de la enfermedad. Pero muchos anuncian que esta pandemia, que ya estaba anunciada, no será la única. Hay puesta mucho esperanza en la vacuna, aunque todos los científicos coinciden en que para eso hay que esperar al menos un año o año y medio.

Hay señales claras de que todo no será igual. Algunos economistas adelantan que la caída mundial de la economía en este año rondará el 10%. En los EEUU, en menos de un mes hay 10 millones de solicitudes de subsidio por desempleo. Según El País de Madrid, a España le llevará dos años recuperarse de esta tragedia, siempre y cuando las condiciones de la pandemia sean positivas para la población. Hay industrias que no saben si esto significa la quiebra en cadena de aerolíneas internacionales, aeropuertos, cadenas de hoteles, compañías de Cruceros, agencias de viajes y turismo. Muchísimos profesionales independientes están prácticamente desamparados si no fuera por la ayuda del Estado: actores y actrices, la industria del cine, los espectáculos teatrales, electricistas, decoradores, maquilladores, vestuaristas, solo por mencionar algunas. Médicos, odontólogos, kinesiólogos, son una rama de la salud que sufren las consecuencias de las cuarentenas. Colegios privados que no cobran las cuotas porque hay padres que no cobran sus sueldos. El servicio doméstico está sin trabajar y no todos los hogares de clase media tienen ingresos o ahorros como para pagar esos sueldos. Gimnasios, clubes, deportistas profesionales y todos los rubros que acompañan a estas instituciones: técnicos, ayudantes, lavaderos, asistentes.

Una de esas desaparecen McDonalds, Starbruks y los shoppings. Una de esas casi todos los restaurantes cierren. Muy posiblemente no se vendan autos. Es posible que los peajes no recauden. Las cocheras serán más baratas, los negocios de ropa de marca descubrirán que todas las remeras son iguales, que la gran y desproporcionada campaña de las marcas de prestigio no servirán de nada, que la lar publicidad será innecesaria, que cambiar el celular no tendrá sentido y que los millones de usuarios que pagan cable, internet y servicios accesorios, dejarán de hacerlo.

De repente muchos que hasta hace muy poco eran adoradores del dios Mercado ahora suplican al Estado que subvencione sus negocios. Pocos se quejan del dólar super alto, del riesgo país o que el Banco central emita pesos sin respaldo.

No solo cambios en la economía. Habrá cambios en la educación, en la salud, en la cultura, en la vida cotidiana. Todos estos cambios producirán a la larga o a la corta nuevos sistemas de creencias y valores. Parece ser que se descubre que no hay capitalismo sin consumidores y no hay consumo sin ingresos. La vuelta cíclica del dinero que ganan los empleados vuelve a los patrones puede cortarse cuando se tome en cuenta que miles de productos y servicios que consumimos no son de necesidad sino que son estimulados por un modelo de sociedad que consiste en que cada vez pocos tengan mucho y muchísimos tengan poco. Así se descubre que tanto va el cántaro a la fuente hasta que el cántaro se rompe.

Todo esto es pura especulación. No voy a pretender que estas reflexiones sean producto de un estudio profundo. Son simples reflexiones que al parecer no son muy difíciles de creer.

Posiblemente si esto llega a suceder algo bueno pueda pasar. Y eso bueno que puede pasar es que tomemos conciencia que ese 20% del mundo que acumula el 80% de la riqueza y que el 80% restante de los humanos apenas le quede un 20%, no es otra cosa que la llamada DESIGUALDAD.

Es posible que como muchos creen el capitalismo resurja de sus cenizas, que la explotación continúe y que las epidemias se repitan. Es decir, que nada cambie. Si eso sucede, solo descubriremos que Sigmund Freud tenía razón cuando no era optimista respecto al mundo que nos toca vivir.

Una de esas, vamos hacia un mundo mejor. Todo es posible.

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