Diario de Cuarentena. La comunicación como virus.

Diario de Cuarentena

La comunicación como virus.

En general a la gente, al pueblo, a l@s argentin@s, nos cuesta creer que el enemigo del gobierno es el discurso opositor que elaboran los medios que pretenden seguir con el modelo neoliberal, de derecha, oligárquico.

No quiero escribir un documento técnico que pruebe como el grupo Clarín, con sus socios La Nación, el grupo América, el grupo Perfil, más el enjambre de medios y redes sociales pretende y coloca todo su arsenal para golpear al gobierno del frente de todos, nacional, popular y democrático.

Prefiero centrarme en descorrer el velo de esos intereses que no tienen otro objetivo que volver a colocar a la Argentina en un lugar de despojo, explotación y desigualdad.

Ayer el sitio On Line de La Nación, exactamente a las 8PM daba la noticia del rotundo éxito del cacerolazo que sin vergüenza decían que había comenzado a las 8PM. Simultáneamente TN transmitía desde diversos puntos de la ciudad y del gran Buenos Aires el cacerolazo con la excusa de la libertad domiciliaria de presos producto de la pandemia que afecta al planeta.

Desde los balcones y sin que los medios aclaren nada las cacerolas explotaban ruidosas con la convicción de que el gobierno nacional había liberado a los presos violadores y asesinos. Un testimonio femenino aseguraba que el gobierno había liberado a los presos para formar grupos armados que atentaran contra ciudadanos comunes.

El cacerolazo fue instrumentado por un gran número de los llamados trolls, o en otras palabras, personal rentado para atacar con noticias falsas las redes sociales.

Podríamos hacer un mapa con precisión de los centros de operación de estos reductos golpistas provocadores que por un sueldo importante atacan la democracia argentina.

Con más de cincuenta años dedicado a la profesión y a la docencia de las técnicas de comunicación, persuasión y publicidad, puedo atestiguar que es posible infiltrar, colonizar, la masa social para que actúen de determinada manera. En este caso impulsar hacer ruido con cacerolas y bocinazos.

El gobierno no tiene un equipo de contrainteligencia que desbarate estas acciones golpistas, que encima, aprovechan la contingencia de la pandemia.

En estos últimos días las operaciones llevadas a cabo por los enemigos mediáticos y difundidas ampliamente por Eduardo Feinmann, Jonatan Viale, Leuco, Lanata, Majul, Novaresio y otros menos conocidos pero que responden a las mismas directivas, son conocidas:

La operación Médicos Cubanos.

La operación “el fracaso de Cristina” ante la Corte Suprema de Justicia.

Y ahora, la operación “libertad a los presos”.

Ni los médicos cubanos son repudiados, ni Cristina fracasó ante la Corte, muy por el contrario posibilitó la concreción de trabajar en el Congreso para la aprobación de la ley de impuesto a las grandes fortunas, y por, último, no hubo una libertad sin trabas por parte de los jueces a los criminales y violadores. En última instancia, se trata de una acción de responsabilidad de uno de los poderes del estado, el Poder Judicial.

A veces da la sensación de que es imposible detenerlos.

Pero a mi entender hay que actuar con velocidad, destreza y dureza. El gobierno debe actuar frente a estos acontecimientos. No se trata de tweets ni de Cadena Nacional. Esta vez se trata de poner a salvo la salud de la población y la democracia.

El gobierno debe imponer sanciones a quienes infrinjan las leyes contra la democracia. Y no debe ser la semana que viene.

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