Diario de Cuarentena. Periodistas cercanos de los años ‘60

Paco Urondo.

Hacía un mes que trabajaba en la Revista Todo, que dirigía Bernardo Neustad. Era cronista de la sección Vida Moderna. Mi secretario de redacción era Esteban Peicovich. Una tarde de marzo de 1965 Esteban entró a la redacción con Paco Urondo. Dijo algo así como “muchachos, Paco Urondo se incorpora como redactor y seguramente aportará sus experiencias de periodista, pero yo lo contraté porque Paco es un poeta magnífico”. Paco era un tipo excepcional. Trabajé con él en notas de crímenes de la época. Lo que más le divertía a Paco era encontrar el restaurante al que iríamos a comer después de hacer la nota y sobre todo que vinito íbamos a tomar. Paco seducía todo. Era lindo, apuesto, simpático y tenía una sonrisa que aparecía en los ojos.

Hanglin, Eliaschev, Gerchunoff.

Pablo Gerchunoff tenía 21 años, Jose Ricardo Eliaschev 20 y Rolando Hanglin 19. Pepe, por ejemplo, era un especialista en política internacional. Conocía al detalle los conflictos bélicos en Medio Oriente, las rebeliones en Africa, la campaña electoral de Kennedy y las supuestas teorías acerca de su asesinato, la caída de Pérez Jiménez en Venezuela y las amenazas de la guerra fría entre Krushev y el gobierno norteamericano. Su manía era recortar diarios, revistas y conseguir material de lugares recónditos, como el Congo Belga.Hanglin trabajaba en política nacional. Estaba orgulloso de ser de Ramos Mejía y de sus hermanas que eran muy lindas. Era peronista y seguía de cerca las andanzas de Perón en Madrid y sus relaciones con los sindicalistas, la juventud peronista y la llegada del líder en un famoso y fantasioso Avión Negro.Gerchunoff era muy lindo, muy rubio, y tenía una prosa entre moderna y sofisticada. Imitaba las notas de Primera Plana, especialmente las que escribía Tomás Eloy Martínez y Ramiro de Casasbellas. Pablo fue el primero en supervisar una nota que escribí apenas llegué a la redacción de Todo. Era una investigación sobre las confiterías bailables en la ciudad. La nota estaba encarada desde la sociología urbana, un interés que nunca desapareció en mí. El título que le había puesto era: Infieles Vs Infieles. Pablo la corrigió, agregó algunas escenas divertidas no reales y le cambió el título: Dónde la soledad se muerde la cola. A Esteban Peicovich le pareció genial y a mí también.

Chiche Gelblung, René Sallas y Víctor Sueiro

A Samuel Gelblung lo conocí en la revista Gente en 1966. Tenía 22 años. Era uno de los redactores estrella de la revista, solo superado por René Sallas y Víctor Sueiro. En el número cero trabajamos un@s 20 periodistas. El secretario de redacción era Jarito Walker (Gelly Walker) que oficiaba de coordinador general. Jarito fue secuestrado y desaparecido durante la dictadura cívico militar del 76. Cuando la policía irrumpió en el cine en el que estaba pudo correr, subir la escenario y gritar su nombre y apellido. Se lo llevaron y nunca más apareció. Fontanarrosa era el director y Aníbal Vigil, uno de los dueños de la Editorial Atlántida, el jefe del proyecto. Gente copiaba a Gente de Italia y People de Estados Unidos. Cacho Fontana fue el elegido para la tapa del número Uno en Julio de 1965.

Carlos Ulanovsky

Una tarde de marzo de 1965 esperábamos en una salita del segundo piso de la Editorial Atlántida, Eduardo Covadlo, Carlos Ulanovsky, Víctor Sueiro y yo para ser atendidos por el encargado de formar “la tropa” de jóvenes periodistas para el proyecto de la revista Gente: Horacio de Dios. A mí me tocó hacer el entrenamiento en Para Tí con la supervisión de Laura Güell. El único rechazado fue Eduardo Covadlo, hoy Lázaro Covadlo. Era muy ansioso y si bien era el más creativo de todos a Horacio le pareció que podía poner en peligro la unidad del grupo.Carlos tenía una novia que lo estaba esperando en la puerta: Cecilia Absat. Víctor tenía una carpeta con poemas, composiciones de sexto grado, reportajes publicados en una revista de colegio secundario y fotos de artistas famosos.Carlos Ulanovsky hizo una gran carrera. Escribió varios libros, trabajó en los más importantes medios de los últimos cincuenta años y por encima de todo es una gran persona, muy querido por todos y respetado. Siempre fue coherente con sus ideas y principios. Es uno de los periodistas que admiro, junto a Enrique Raab, Horacio Verbitsky y Luis Bruschtein, a quién también conocí en Editorial Atlántida.

Estoy terminando mi recorrido por los 60. Falta aún lo más importante: mi vida en esas épocas. Hijas, hijos, compañer@s, amig@s, cónyuges (?) y novias. Prometo ser un buen cronista de mis actos públicos y privados. Una vez Pepe Eliaschev me dijo que su amigo y compañero de colegio Rodolfo Terragno había llegado a ser presidente de la UCR, Ministro, empresario exitoso, simplemente porque él en lugar de escribir poemas de amor se dedicaba a leer política. Volveré.

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