Woody Allen, humor, sufrimiento y talento.

De la serie Creación y creatividad.

Woody Allen, humor, sufrimiento y talento.

Marcelo Cosin

Hace pocos días Woody cumplió 84 años. El primero de diciembre. Odiaría que alguien lo defina por su signo: Sagitario.

Termina de escribir y dirigir su último filme, Rifkin’s Festival, su película número 51. Filmó en España y es, una vez más, una comedia dramática.

Su película anterior, Día de lluvia en Nueva York, no pudo ser vista en su propio país, los EE. UU., ya que Amazone, su productora no lo creyó conveniente por las causas judiciales que aún tiene W.A y, además, por sus declaraciones acerca del movimiento #Me Too.

Humor

El humor es, para algunos y algunas, apenas un estado de ánimo. “No estoy con humor como para escucharte”, es un ejemplo. “Ese tipo tiene humor”, es un humor de otra categoría. Es una característica de la personalidad, ya sea porque recibe con buena predisposición los mensajes de otros o, por otro lado, las cosas que dice, hace o cuenta, tienen un toque de buena onda, de chispa, de creatividad. Y de eso se trata.

Woody Allen dirige películas desde 1966. Su primer película fue What’s up, Tiger Lily?.. Tenía 31 años y ya previamente se había destacado como guionista, humorista de stand up y escritor de notas en revistas norteamericanas.

La característica constante del humor de W. Allen es el lenguaje. Es posible que en un director de Cine lo más importante sea la imagen y en Woody Allen lo es, pero en él no hay comunicación sin palabras. Allen es un guionista y en las palabras hay que encontrar como maneja su creación. Posiblemente en un viejo dicho adjudicado a Groucho Marx pueda aplicarse el humor de Woody Allen: “Jamás pertenecería un club que me admita como socio”.

En Any Hall dice brevemente en un monólogo “seguramente seré un tipo de hombre calvo, viril aunque nunca del tipo del distinguido canoso”.

En la misma película Woody Allen como actor está con Diane Keaton en la cola de un cine esperando entrar a ver una película, seguramente europea. Detrás suyo un petulante intelectual habla de Fellini y sus películas, de otros filmes y también da una explicación acerca de Marshall Mc Luhan. Comienza una discusión entre el personaje de Allen y el intelectual. Sorpresivamente Allen cierra la discusión trayendo en persona a la película al propio McLuhan. Eso no es humor sino un quiebre creativo por lo sorpresivo e inesperado.

Sufrimiento.

Generalmente – no siempre – los personajes de las películas de W.A son él mismo disfrazado apenas de otro. En muchas de sus películas el personaje es judío, nacido en Brooklin, un poco paranoico con las enfermedades y sobre todo sufrido. Es el personaje de Any Hall, de Manhatan, películas en las que de una u otra manera sufre por amor. No es un sufrimiento común. W.A pone en evidencia su pesimismo, sus frustraciones como ser humano y generalmente hace referencia a su condición de paciente de psicoanálisis.

Allen sufre como cualquier judío una madre posesiva, una infancia ligada a los ritos, a veces acoso escolar por parte de compañeritos, pero sobre todo de su relativa capacidad como amante frente a mujeres más fuertes.

El sufrimiento de Allen en el amor es esencialmente dramático. Pero ese dramatismo no lo separa del humor. Por ejemplo cuando su pareja le recrimina poca dedicación en el sexo, el personaje aduce que “el sexo oral me produce un intenso dolor de mandíbulas”.

Allen, en sus películas, y a través de sus personajes, sufre pánico por la muerte, por las enfermedades. Generalmente el público toma con risas esas manifestaciones de terror de los personajes.

También los personajes de Allen son pesimistas con respecto a la naturaleza de la vida y especialmente de lo que sucede después de la muerte. Tal es así que su casi seguro ateísmo a veces se ve cuestionado, justamente, con el miedo a morir y que por ende todo se termine, definitivamente.

Talento.

¿Cuál es el talento de Allen?

Sin dudas el máximo talento de Allen es tener para cualquiera de sus manifestaciones artísticas una mirada diferente, original, propia. El talento se manifiesta en haber construido como artista una personalidad única e incomparable. Woody hay uno solo e irrepetible.

Otro aspecto de su talento es tomar como fuente genuina de su veta artística su entorno, su vida, sus experiencias, siempre presentes en sus obras.

Hay talento es Woody Allen como un intelectual culto y formado. Lector de los grandes autores rusos y de los clásicos. Fiel admirador de directores de cine como Ingmar Bergman y Fellini.

Hay talento en su continuidad. A los 83 años lleva filmados 51 filmes. Un filme por año desde que comenzó con el cine. No es un talento de baja producción. Todo lo contrario.

Finalmente, hay talento en Allen en su filosofía artística, en su vida cotidiana, en cada una de sus actividades. Allen es capaz de gozar plenamente de un partido de Básquet, tocar el clarinete, formar parte de un conjunto de jazz, ver una película japonesa.

Hay un Woody Allen extraño. Ese Allen, esa sombra de Allen, forma parte de su misterio como artista y persona.

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